Los Goya premian el cine de autor al reconocer a «La soledad»

Meribel Verdú y Alberto San Juan se llevaron los premios a las mejores interpretaciones femenina y masculina


Fue una noche inesperada. Se presentaba como un duelo entre el novato Juan Antonio Bayona -El orfanato- y el veterano Emilio Martínez Lázaro -13 rosas-, pero el triunfador de la XXII edición de los Premios Goya fue el cine de autor a través de La soledad, el segundo trabajo de Jaime Rosales que consiguió los premios más cotizados, el de mejor película y director, galardones a los que se unió el de mejor actor revelación -José Luis Torrijo-.

Podía pasar cualquier cosa y sucedió que los Goya 2007 tuvieron como destinatarios al cine menos convencional porque La soledad, un filme sobre la pérdida y la esperanza, es una de las producciones con menos recaudación en toda la historia de las premiadas. La soledad convirtió sus tres opciones en premios en una noche en la que las cintas que partían como favoritas, El orfanato y Las 13 rosas, se llevaron siete y cuatro estatuillas, respectivamente.

Rosales calificó el momento de «histórico» porque una película como ésta haya conectado emocionalmente con los académicos. Espero que sea un ejemplo a seguir. Era una película pequeña, pero tenía mucha fe en ella», dijo el cineasta catalán, que también logró un gran éxito con su debut, Las horas del día.

En la convocatoria en la que los Goya se abrieron a otras propuestas, Maribel Verdú logró por fin el reconocimiento de sus compañeros al llevarse su primer Goya por '7 mesas de billar francés', cinta de Gracia Querejeta que también logró el galardón a la mejor actriz de reparto -la veterana Amparo Baró-.

Verdú, exultante

En su versión masculina, el mejor actor del año fue Alberto San Juan por Bajo las estrellas, ópera prima de Félix Viscarret que también logró el »cabezón« al guión adaptado.

Exultante, Verdú, candidata en cuatro ocasiones, no se lo podía creer. «No me había preparado nada ¿para qué? A partir de ahora, todo en mi vida será a la quinta. Es el colofón a un año redondo», manifestó esta actriz que se estrenó como premiada y que en una semana viajará a Argentina para rodar con Coppola Tetro. Por su parte, Alberto San Juan puso la nota política porque, tras dedicar su Goya al maestro Alfredo Landa, a su familia, amigos y al grupo Animalario, pidió «la disolución definitiva de esa cosa que se llama Conferencia Episcopal».

Bajo las estrellas demostró la fuerza de los noveles, campo en el que el catalán Juan Antonio Bayona arrasó al lograr siete de los catorce trofeos a los que aspiraba. El orfanato no fue a Hollywood, pero en España no se fue de vacío porque este relato sobrenatural que ha hecho historia al acercarse a los 25 millones de euros en taquilla fue la que acumuló más Goyas -dirección novel, guión original, dirección de producción, dirección artística, maquillaje y peluquería, efectos especiales y sonido-.

El autor de esta cinta de género protagonizado por Belén Rueda agradeció a la Academia «todo lo que habéis hecho por el filme. Los debutantes han elevado muchísimo el futuro del cine español», dijo.

'J', como es conocido familiarmente, recordó a su «maravilloso productor y mejor persona», Guillermo del Toro; a Belén Rueda, «que me lo ha puesto muy fácil, es la que ha hecho todo el trabajo; y a todos los que han debutado con él en este filme «que representa que es realmente importante la ilusión por hacer cine», añadió.

Por su parte, las 13 rosas, la historia de las jóvenes fusiladas por el franquismo en agosto del 39 firmada por Emilio Martínez-Lázaro se llevó los Goya a la mejor interpretación masculina de reparto -José Manuel Cervino-, diseño de vestuario, música original -Roque Baños, muy emocionado con su primera estatuilla- y fotografía -el veterano José Luis Alcaine nombró a las trece rosas de memoria-.

Momento desconcertante

Sabía que tenía premio seguro, el de Honor, al que no pudo sumar como era su deseo el de mejor actor por Luz de domingo. El maestro Alfredo Landa fue recibido con el patio de butacas en pie y calurosos aplausos. Es uno de los grandes de nuestro cine, del que se retira, y arropado por sus compañeros Miguel Angel Rellán y José Sacristán, quiso agradecer a la profesión el busto, pero no pudo, no le salían las palabras. Era la noche «más exultante» de su vida y Landa se desconcertó.

«Mi profesión es lo mejor de mi vida, lo que más aprecio. No lo sé, no sé cómo decirlo. No sé lo que me pasa, no sé expresarme. Por dentro siento algo, pero no lo puedo expresar»,balbuceó el veterano intérprete, que pidió a su familia, a su esposa Maite «lo que más quiero en este mundo» y a sus hijos que subieran con él al escenario.

Fuera de focos, el intérprete navarro pidió perdón. «He hecho el tonto. Me ha embargado una emoción plena y enriquecedora», expresó.

El documental Invisibles -no estaba Javier Bardem para recogerlo. En su nombre lo hicieron algunos de los directores que intervinieron en este trabajo y una responsable de Médicos Sin Fronteras-; la cinta argentina de Lucía Puenzo, XXY; y la película de animación Nocturna, una aventura mágica,también sacaron plaza en el palmarés, en el que brillaron los trabajos de los que más se ha hablado, de los cortos.

Los cortometrajistas pelearon por tener su sitio en la ceremonia oficial y lo consiguieron, aunque los recibieron en bloque -animación, documental y ficción.

Más ácido que el año anterior, José Corbacho, que se cambió de trajes varias veces, bromeó con el cheque-cine - 400 euros a cada español que vaya a ver una película española- y nadie se libró de sus puyas, ni siquiera el ausente Almodóvar, al que fue a buscar a su casa y a Garci, al que citó en un falso montaje con Woody Allen.

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