«Non sei que mérito lle tiña facer iso»

Testimonio | Habla el pescadero junto a cuyo negocio aparecían excrementos humanos La policía de Oleiros identificó el pasado fin de semana a un joven que presuntamente dejaba sus deyecciones a diario en la puerta del mercado de Perillo


a coruña

Los placeros de Perillo llevaban tiempo soportando la presencia de defecaciones que un desconocido dejaba en la puerta del mercado municipal oleirense casi a diario. Manuel Vidal, de la pescadería Aurita, asegura que llegó un momento en que «xa estabamos cansos do rollo, e o conserxe da praza chamou á Policía Local para ver se o collían». Y al final lo cogieron, el fin de semana pasado.El presunto autor de los hechos resultó ser un joven de 26 años, hijo de un policía nacional, al que llamó nada más ser identificado por los agentes municipales. Ante la resistencia que puso el padre cuando se presentó en el lugar, los funcionarios oleirenses decidieron dejar que ambos se marchasen, pero pusieron los hechos en conocimiento del juzgado y del Cuerpo Nacional de Policía. El puesto de Manuel Vidal es el que está más próximo a la puerta del edificio ante la que el hombre hacía sus necesidades, por lo que era el primero en padecer las consecuencias de tan incívica actitud. «Estaba farto de ter que andar saltando por enriba coas caixas do pescado, porque houbo algunha vez que mos deixou xusto diante da porta». El pescadero explica que a veces los excrementos aparecían en la acera próxima, pero que «se chovía, facíao a cuberto, xunto á entrada». Al parecer, hubo temporadas en las que los comerciantes se encontraban la desagradable sorpresa prácticamente «todos os días. Era coma un reloxo: fumaba tres pitillos, bebía un zume e poñía o pastel. Eu non sei que mérito lle tiña facer iso», cuenta Vidal tomándoselo ya un poco a broma. Según dice, el autor de los hechos «deixaba sempre aí as colillas e o bote». Vidal calcula que la situación se repitió durante «seis ou sete meses», pero cuando se puso en conocimiento de la policía, los agentes comenzaron a patrullar la zona y «houbo aí uns días que non veu. Xa pensamos que lle pasara algo», dice el placero entre risas. «Pero o home anda ben de saúde, deso non hai dúbida. Non ten ningún problema dixestivo», informa ya a carcajadas. Después, el misterioso autor de las defecaciones reanudó sus actividades nocturnas. En una ocasión, Vidal sospechó de un hombre al que vio subirse a un coche de madrugada, por lo que tomó la matrícula del vehículo y avisó a la policía. El pescadero asegura que a partir de ese momento los municipales retomaron la vigilancia, hasta que dieron con el presunto culpable, el pasado sábado por la noche. Lo que los agentes no consiguieron aclarar son las motivaciones del hombre.

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