TRIBUNA ABIERTA
15 nov 2006 . Actualizado a las 06:00 h.HACE YA ALGUNOS días que el Gobierno tomó la decisión de no admitir el traslado del Guernica de Picasso desde el Museo Reina Sofía de Madrid, donde se encuentra instalado, hasta Bilbao, para que fuese contemplado por el pueblo vasco. Nosotros con tal motivo hemos vuelto a rememorar la importancia que tuvo nuestra ciudad, en la formación de este genio tan universal. Nace Picasso el 25 de Octubre de 1881 en la plaza de la Merced de Málaga. Es el único hijo varón del matrimonio formado por José Ruiz Blasco y María Picasso López, que tienen ya dos hijas, Lola y Concepción. El padre de Picasso era profesor de Dibujo en la Escuela de Artes y Oficios de San Telmo de Málaga, y además conservador del Museo Municipal de Arte. Los ingresos que le producían ambos cargos apenas le llegaban para sostener a su familia, que además de su esposa y tres hijos, se componía de dos de sus hermanas, que convivían con ellos. El niño Picasso aprendió a dibujar mucho antes que a leer y a escribir. Nos cuenta su madre, que uno de los primeros sonidos que pronunció fue la sílaba -piz-, última de la palabra lápiz. El niño repetía esa sílaba siempre que quería realizar sus dibujos infantiles. Transcurrido algún tiempo desaparece el cargo de conservador del Museo Municipal de Málaga, y don José va a ver mermados sus ingresos. Por ello, decide pedir su traslado a la Escuela de Artes y Oficios de La Coruña, donde se anunciaba una vacante con mayor asignación. En septiembre de 1891 la familia Picasso viaja a La Coruña, y don José va a sufrir una gran depresión, ya que si bien al abandonar la ciudad malagueña todo era en ella sol y alegría, al entrar en la capital gallega todo era en cambio nubosidad y tristeza. Aprendizaje Dentro de la escuela, el niño Picasso va a dibujar y pintar cuanto quiere, siempre bajo la vigilancia de su padre, que lo inicia primero en el dibujo al carboncillo, después en el dibujo a la plumilla, y finalmente en la pincelada al óleo. Picasso va a copiar todos los modelos de vaciados en yeso que se encuentran en las aulas. Fuera de la escuela, su labor va a ser más libre y sencilla, ya que va a dibujar a personas y objetos que constituyen el mundo de su entorno. Sus temas preferidos van a ser: Barcos de pescadores en el puerto , Familias coruñesas en la playa de Riazor, Parques y jardines y Paisajes de la torre de Caramelo , nombre que su padre daba a la torre de Hércules. También en esta su primera época realizó una serie de dibujos y retratos tanto de sus padres como de sus hermanas. Sobre todo de Lola, a la que pintó de todas las maneras, ya fuera vestida de colegiala, jugando con las muñecas o ayudando en las tareas de la casa. Es decir, que en aquellos primeros tiempos Lola se va a convertir en modelo obligada de sus primeros retratos. Es pues, en La Coruña donde tiene lugar el afloramiento de su genio creador. Sin desconocer que Málaga es el lugar de su nacimiento físico, Barcelona y París las plataformas de su lanzamiento internacional, no se puede ignorar que La Coruña es el lugar donde surge la eclosión artística de Picasso. Y que conste que ésta no es una afirmación gratuita nuestra, sino la afirmación tajante de sus biógrafos más importantes, entre ellos el francés Jean Cassous y el inglés Roland Penrose. También la excelente escritora griega Arianna Stassinopoulos, que después de varios años de investigación, escribió una documentada biografía picassiana, donde llegó a decir: «Si la verdadera patria es el lugar donde por primera vez se abren los ojos a los tesoros escondidos de cada uno, entonces, pese a la lluvia, el frío y el viento, la verdadera patria de Picasso fue La Coruña. Ya que fue allí donde se dio cuenta del misterioso don de creación que poseía, y de la atención que debía prestarle. Fue también en La Coruña donde se halló por primera vez ante el misterio de la vida». A mayor abundamiento, la que fuera conservadora del Museo Picasso en Barcelona, Rosa María Subirana, llega también a decir que «es en La Coruña donde van a tener lugar dos hechos fundamentales para la vida de Picasso, su nacimiento a la vida artística y su nacimiento a la vida sensual. Este descubrimiento de sí mismo y de sus facultades creadoras corren parejos con otro descubrimiento, de un elemento vital de primer orden, el de la sensualidad. Desde el primer día que su ser se afirmó virilmente, sus pinceles se afirmaron también en sus manos». Grandes obras Pero no se crea que Picasso pintó en La Coruña solamente estos dibujos y bocetos, que serían propios de un principiante. Picasso pintó en La Coruña unos cuadros que para sí quisieran pintores ya consagrados. En primer lugar, un retrato del Doctor Pérez Costales, ex ministro de la Primera República, y que se había hecho amigo entrañable de su padre. Del cuadro emana la inteligencia y personalidad del político, llamando poderosamente la atención la extraordinaria vivacidad de su mirada. Otro de los cuadros pintados en nuestra ciudad es el de Su perro Cliper . Éste es uno de los primeros animales de Picasso, de los muchos y variados que poseyó. En el lienzo se observa un precioso perro de color canela, con el pelo sedoso y brillante. La expresión inteligente de su rostro y su mirada convierten a este perro en un animal cautivador. Merecen igualmente mención especial los cuadros denominados El hombre de la gorra y Pareja de ancianos , pero sobre todos destaca La niña de los pies descalzos . En el lienzo se observa una muchachita, de 13 o 14 años, que sentada, nos contempla con sus grandes ojos negros. Tanto por la sencillez de sus vestidos (una bata roja que le cubre hasta los pies, y una pañoleta desaliñada que le tapa los hombros) como por la austeridad del entorno, todo revela un estado de pobreza, pero es sobre todo, una mirada triste la que denuncia tanta miseria. En el cuadro se ha logrado una técnica perfecta, y desde luego se hace increíble que pudiera pintarlo un muchacho tan joven. La belleza y la perfección de este lienzo serían suficientes, para que Pablo Picasso hubiese entrado con todos los honores en la historia del arte. Poco tiempo antes de abandonar La Coruña, Pablo ayudado por su protector y mecenas, don Ramón Pérez Costales, organiza una exposición de sus dibujos y pinturas en la trastienda de un establecimiento de la calle Real. Fueron muy pocos cuadros los que se vendieron, quizás porque los expertos sintieron algo así como recelo o vergüenza de comprar las obras de un pintor tan joven. El doctor Pérez Costales se quedó con alguno de los cuadros sobrantes como recuerdo del joven Picasso. Francisco Vázquez nuestro querido ex alcalde, tratando de inmortalizar el nombre de Picasso en La Coruña, le dedicó un curioso monumento ( Las palomas de Picasso ), y adquirió en propiedad la casa señalada con el número 12 de la calle Payo Gómez, donde Picasso había vivido su adolescencia, y donde se inicia como genio universal de la pintura.