«España fue un campo de pruebas del Ejército alemán»

Fernando Molezún A CORUÑA

A CORUÑA

El autor inglés intenta con su última novela rescatar del olvido al periodista George Steer, testigo del bombardeo de Guernica

16 sep 2005 . Actualizado a las 07:00 h.

Este jefe de producción y arte de la BBC de pequeño quería ser aventurero y terminó escribiendo un libro de viajes sobre el autor de La isla del tesoro . Nacido en el África colonial pero con raíces escocesas y enamorado de España, acaba de publicar una biografía de otro periodista inglés nacido también en África y que fue corresponsal de guerra en el 37 en el País Vasco. Más que meras coincidencias que quedan plasmadas en Crónica desde Guernica, un repaso a la apasionante vida del reportero George Steer. -¿Quién es este intrépido aventurero que protagoniza su libro? -Pues un inglés nacido en el África colonial, en una familia acomodada liberal, que se hizo periodista a pesar de que un hombre de su posición podría haberse dedicado a la banca. Se fue con 25 años a Etiopía a apoyar a Haile Selassie frente a los fascistas, y vivió en primera persona el bombardeo de Guernica, antes de morir en la segunda Guerra Mundial a los 35 años. -¿Cómo llega a interesarse por él? -Realizando un programa de arte en la BBC a tenor del aniversario del cuadro de Picasso, decidí investigar de dónde le venía la inspiración. Uno de los artículos con los que di era el de George Steer para el Times. Eso me llevó a visitar Guernica y a leerme el libro de Steer El árbol de Guernica, que es imprescindible. Supe inmediatamente que detrás de este periodista había una gran historia, y me parecía necesario rescatarlo del olvido. -Hábleme de la experiencia de Steer en España. -Como corresponsal del Times lo mandaron al País Vasco en el 36. Pasó un dramático momento cuando su esposa, española, por cierto, falleció embarazada de su primer hijo estando él en España. El mismo día que la enterró en Biarritz, mandó crónicas al periódico. Lo había perdido todo, y la mejor medicina contra la melancolía es el trabajo. -¿Cómo vivió el bombardeo de Guernica? -Estaba cenando el 26 de abril de 1937 en Bilbao cuando llegó la noticia de que Guernica estaba ardiendo. Steer se quedó un día más que el resto de corresponsales y fue con un fotógrafo a ver la tierra devastada. Allí encontró bombas incendiarias todavía sin estallar, y tenían firma alemana. Esto creó gran revuelo, ya que se supone que Alemania no iba a intervenir. -¿En qué medida afectó esto a otros países? -En Inglaterra comenzaron a darse cuenta de que los próximos serían ellos. España no fue más que un laboratorio de ciencia militar, un campo de pruebas para el Ejército alemán, para practicar lo que luego harían en toda Europa. -¿No había muchas mentiras sobre la Guerra Civil? -Sí, pero la primera de ellas parte de España. Eso de que Guernica fue el primer bombardeo a población civil es un mito. Franco bombardeó Marruecos antes. E Italia el Líbano. Pero no había prensa. Lo realmente importante de Guernica es que había testigos que lo contaron. Allí estaba Steer, apoyando al débil, como en Etiopía, para que el resto del mundo se enterase. -Eso le llevó a participar activamente en la segunda Guerra Mundial. -Abandonó la profesión y se puso el uniforme. Apoyó la causa antifascista primero con la pluma y después con el fusil. Se supone que un periodista tiene que ser objetivo, pero eso es imposible. No se puede ser imparcial ante una guerra. Murió en un accidente de coche mientras hacía propaganda contra los japoneses. -Los dos protagonistas de sus libros, R.?L. Stevenson y George Steer, son unos aventureros. ¿Qué le atrae de la aventura? -Son personajes con un encanto especial. Stevenson, cuentan, ejercía una terrible atracción tanto sobre hombres como sobre mujeres. La escritura y la aventura, las dos cosas que más me gustan en el mundo, juntas. ¿Cómo resistirse?