El plan de empresa, carta de navegación para el emprendedor

Redacción A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

Impulsar un negocio exige iniciativa, planificación y asesoramiento

29 oct 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Crear una empresa es toda una aventura que no debe dejarse al azar. Al margen de las perspectivas generadas en torno al autoempleo como alternativa laboral, montar un negocio sin planificación previa conduce casi siempre, si no al fracaso, a un resultado inferior del esperado. De ahí que proliferen agencias, públicas y privadas, encaminadas a allanar el terreno a los emprendedores con el asesoramiento previo para cubrir todas las etapas de la iniciativa empresarial. El denominado plan de empresa es, en cualquier caso, la carta de navegación previa a elaborar, tanto para definir el proyecto y poder realizar un seguimiento analítico, como también de documento de presentación a la hora de solicitar colaboración y apoyo financiero ante instituciones, entidades bancarias o, incluso, posibles socios. Elegir el tipo de negocio que se quiere montar o poner en marcha es el primer paso del proyecto empresarial. Es decir, se necesita una idea, el olfato para captar una oportunidad de negocio en un mercado poco abastecido, por tratarse de una iniciativa innovadora o con un alto potencial de crecimiento. Los conocimientos previos sobre el sector o la simplicidad son otros factores que inclinan la apuesta. Pero, no sólo basta con la idea. A veces, factores como el nivel técnico o el económico dan al traste con las pretensiones. Es necesario conocer si tiene o no viabilidad. En este sentido, el plan de empresa debe incluir desde los objetivos del proyecto y la presentación de sus promotores, hasta las características generales, los datos de inversión y recursos propios y ajenos, la proyección de ventas o resultados. Además, el plan ha de definir detalladamente el producto o servicio a prestar, el mercado al que se dirige y su posible evolución, la competencia, el proceso de fabricación, las instalaciones necesarias, el aprovisionamiento, los stocks, las comunicaciones, los puestos de trabajo, las necesidades de financiación y la tramitación administrativa a realizar.