Callar y pasar sin mirar

Bea Abelairas
Bea Abelairas A CORUÑA

A CORUÑA

En directo | Peleas entre bandas de Monte Alto y O Birloque

07 ago 2004 . Actualizado a las 07:00 h.

Todo el mundo sabe quiénes son, a ninguna persona se le escapa que si la banda de Monte Alto se cruza con la de O Birloque al instante comienzan los golpes, pero nadie es capaz de argumentar el porqué. «A veces los de una pandilla van a provocar al otro barrio. Cogen los coches y se pavonean por allí y, claro, los otros se pican», asegura un joven de una de las zonas. Otras personas creen que el pequeño tráfico de drogas es el origen de esta rencilla que mantienen ambos grupos desde años. «Estoy seguro de que la paliza por la que se desencadenaron todas estas peleas fue por un ajuste de cuentas por algo relacionado con las drogas, buscaban al de siempre», confesaba un vecino de la zona, pero enseguida se arrepentía de haber citado a alguien. «¿Que quién es el de siempre?... No sé, no sé... Nadie, es una forma de hablar», replicaba y zanjaba la conversación rápidamente. Los pandilleros han logrado imponer la ley del silencio entre sus convecinos. En Monte Alto y en O Birloque, la palabra banda es tabú. Ni quieren hablar de ellos, ni que los relacionen, por casual que sea la referencia. «Hemos luchado mucho para salir adelante y ahora, si se sabe que una de las peleas fue cerca de nuestro bar, nos puede hacer mucho daño. Nadie quiere arriesgarse a verse en medio de una trifulca de éstas», aseguraba ayer el responsable de un establecimiento en cuyas inmediaciones el miércoles la banda de Monte Alto agredió a dos personas de O Birloque. «Los tuvieron que confundir, porque ellos no tenían nada que ver, pero los mandaron heridos al hospital y algunos pensarán que estaban en el ajo. Puede que tengan problemas por esto hasta en sus trabajos», asegura otro vecino. «Lo mejor es callar y no mirarles a la cara», según un anciano que el jueves presenció una pelea en la plaza de Monte Alto. A su lado otro comentaba: «Yo los conozco de niños, pero ahora es como si fueran otras personas. Siguen siendo chavalitos, pero cuando me los encuentro procuro no ponerme delante. Al final puedes acabar en una de sus venganzas», concluyó.