05 jul 2004 . Actualizado a las 07:00 h.
El pleno de ayer tuvo algunas reminiscencias de la sesión de junio, que tuvo que ser suspendida por la pitada de una veintena de sindicalistas de la CIG. Su secretario comarcal, Paulo Carril, intentó volver al palco de asistentes del salón de plenos desde el que el mes pasado había pitado al alcalde, pero no pudo entrar ya que la dependencia se estaba pintando. La sesión tuvo más anécdotas, como la del concejal nacionalista Manuel Monge -en la imagen-, que se presentó al debate plenario con un colgante con la efigie de Isabel la Católica, en referencia irónica a la reciente concesión de la medalla del mismo nombre a Francisco Vázquez.