A Coruña aún gira a «33 rpm»


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Se llaman Dance, Techno, Progressive y House, y entre todas han logrado quitarle el polvo al vinilo, que sólo sobrevivía en los tocadiscos de nostálgicos y coleccionistas del rock a 33 revoluciones por minuto. «¿Te imaginas a un DJ sin vinilo?». Jaime Manso, dueño de Discos Portobello, lo pregunta. Los profesionales de los platos responden: «La música electrónica lo ha salvado», asegura DJ Grobas. «No hay duda de que lo hemos relanzado», confirma otro del gremio, DJ Roger.El vinilo se raya con facilidad, es menos manejable y está claro que no se puede escuchar en el coche. Pero resulta que es cálido y los pinchadiscos prefieren «el tacto del surco». Y justo de eso no tiene el cedé, frío y aséptico. «El sonido del compacto es más limpio, pero el vinilo lo tocas, ves los surcos, donde va a bajar la música, donde va a parar...», comenta Carlos Parga, propietario de la tienda Mad House, especializada en música electrónica. «Tiene alma», resume Jaime Manso.Y tiene un ritual. Hay que elegirlo, sacarlo de la funda, colocarlo sobre el plato, posar la aguja sobre el disco... «Como lo filmó Tarantino en Jackie Brown. Tiene otro encanto», asegura Nonito Pereira, dueño de Noni's. A mediados de los noventa, el cedé puso al elepé contra las cuerdas del ring musical. Pero igual que el vídeo no mató a la estrella de la radio, el compacto tampoco dejó KO al vinilo. «Fue como un complot. Las discográficas y las tiendas decidieron introducir un nuevo soporte porque las ventas de vinilo se habían estancado hacía tiempo», recuerda Pereira. El cedé lo inventó la Phillips. La leyenda cuenta que caben un máximo de 74 minutos de música, los que dura la novena sinfonía de Beethoven, pieza favorita del técnico que parió el compacto. «El vinilo nunca se retiró de la venta, sigue en el mercado. Los cedés, que son trozos de lata pintados, los impusieron y resulta que les salió el tiro por la culata con el top manta», recalca Jaime Manso.Ni Chenoa ni BisbalJunto a títulos de música electrónica están los vinilos de siempre, que nunca mueren, como los viejos rockeros. Por supuesto que Bisbal y Chenoa no sacan discos de 33 revoluciones, pero siguen a la venta las mejores creaciones de dinosaurios como The Beatles, Dylan, Hendrix o Led Zeppelin o de grupos actuales, defensores a muerte del círculo negro, como Pearl Jam, U2, Björk o Red Hot Chilli Peppers. «Porque tienen poder de decisión frente a las casas discográficas, pueden permitírselo», matiza Eladio Lozano, propietario de Discovery Music.La única queja al vinilo, los precios: «Es un abuso», afirma el dueño de Noni's. Para DJ Grobas, «son demasiado caros». Pero es que él compra 600 euros de vinilo al mes. «Hay quien paga lo que sea por ciertos discos, depende del valor que les den», señala Lozano. «Yo algunos no los vendo ni por todo el oro del mundo», corrobora Manso.

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