JAVIER ARMESTO LA ENTREVISTA Arturo Franco Taboada, arquitecto que opta junto a Jean Nouvel al concurso del Palacio de Congresos El proyecto del Palacio de Congresos se ha convertido en un concurso «de altura», sobre todo después de las críticas por las dimensiones del edificio que promueve Dársena Marineda. El arquitecto Arturo Franco Taboada asegura que la altura es precisamente el punto fuerte del diseño que firma junto al francés Jean Nouvel: «Permitirá la eliminación del efecto barrera y la creación de una permeabilidad con el área colindante urbana del puerto», explica. Será, según sus palabras, una pieza única para la ciudad.
07 jun 2001 . Actualizado a las 07:00 h.Arturo Franco (A Coruña, 1945) decidió optar al concurso del puerto porque es «uno de los espacios más privilegiados de la ciudad». -¿Por qué eligió como socio a Nouvel? -Dársena Marineda me encomendó la propuesta de un arquitecto de renombre. Me incliné por Jean Nouvel porque es un arquitecto singular, que desarrolla un proyecto distinto para cada lugar, que es lo que pretendía el concurso, crear una pieza única para la ciudad. -¿Qué parte del proyecto corresponde a cada uno de los arquitectos? -Cuando propongo esto a un arquitecto como Jean Nouvel, con una oficina que dispone de 110 personas trabajando en proyectos para todo el mundo, no puedo exigir. Creo que fue muy generoso: yo le propuse la soberanía total de la idea del proyecto y se me correspondió con holgura, involucrándome de forma diferenciada en cada una de las fases, desde el proyecto básico hasta la dirección de obra, donde mi presencia sería más directa. -¿Cuáles son los puntos fuertes de su proyecto? -La mayoría de los comentarios desfavorables que ha tenido nuestra propuesta aluden precisamente a lo que yo considero que son sus virtudes... -¿Se refiere a las críticas a la altura del edificio? -La inteligencia de nuestro proyecto está en la interpretación de uno de los puntos más importantes del pliego de condiciones del concurso: la eliminación del efecto barrera y la creación de una permeabilidad entre el área colindante urbana del puerto y el propio puerto. No entiendo otra manera de hacerlo que despegándose del suelo para facilitar la visualización de viandantes y automovilistas. La Estación Marítima crea una barrera visual de las calles que desembocan en el puerto. Cualquier proyecto que se instale a la misma cota va a producir, lógicamente, el efecto actual. Por otra parte, buscamos crear una potente imagen de entrada desde el mar a la ciudad, que es además lo que creo que pretende la sutil evitación por parte de los autores del pliego de limitar la altura posible del edificio, que han dejado de la mano del autor de las ideas la decisión de elevar o no la altura.