El milenio nace hoy con la inauguración del obelisco de cristal más alto del globo

Luís Pousa Rodríguez
LUIS POUSA A CORUÑA

A CORUÑA

XOSÉ CASTRO

La música tradicional protagonizará la apertura oficial del monolito Fin de la espera. El milenio se salta los calendarios para nacer, con un día de antelación, en A Coruña. Será a las 13.00 horas en el paseo marítimo en Labañou. Con la inauguración del obelisco de cristal más alto del planeta -50 metros-, la ciudad alza un hito frente a su gran símbolo: la Torre de Hércules, que seguirá manteniendo la primacía con una elevación de 59 metros. Los plazos de ejecución se han cumplido milimétricamente para estrenar una obra en la que se han invertido más de 300 millones de pesetas y que ha requerido la colaboración de la compañía constructora, Necso, con la firma holandesa Van Tetterode, que se encargó del tallado de los 174 cristales que visten el monolito.

29 dic 2000 . Actualizado a las 06:00 h.

El Concello ha diseñado una cuidada coreografía para coordinar los movimientos de las más de 700 personas que participarán en la ceremonia inaugural. Sólo las corales aportan 600 intérpretes del Himno a María Pita, partitura que el Ayuntamiento estrenó con la presentación del monumento a la heroína coruñesa en la remozada plaza que luce su nombre. Desde el gobierno local no se quiso desvelar ayer la selecta lista de invitados al acto. No hay llamamiento formal a las autoridades, porque Vázquez quiere que la ceremonia sea una fiesta de los «ciudadanos de a pie», pero todo apunta a que hoy habrá más de un notable arropando al alcalde en una jornada que ha preparado con un singular empeño. Estampas históricas Los 174 paneles de vidrio que cubren el obelisco permanecerán hoy apagados, a la espera de que el sofisticado sistema de iluminación entre mañana domingo en funcionamiento a las cero horas del nuevo siglo. Sobre el cristal se dibujan siete escenas que recrean alguno de los episodios más singulares de la historia de A Coruña y que han sido diseñadas por el artista Gerardo Porto. Las carabelas comandadas por Cristóbal Colón representan la epopeya del descubrimiento de América, continente que se recuerda con la imagen de la emigración gallega partiendo desde los muelles de A Coruña. La batalla de Elviña y su gran héroe, sir John Moore, comparten espacio con la gesta de María Pita, que doblegó a las tropas británicas de sir Francis Drake en el año 1589. El republicano Vázquez ha querido también rendir un tributo a tres monarcas especialmente vinculados a la historia de A Coruña, que han quedado retratados sobre la piel del Millennium: Alfonso IX, responsable de la repoblación de la ciudad en 1208; Carlos I, que zarpó del puerto coruñés para ser coronado emperador; y Carlos III, impulsor del desarrollo de la urbe durante la Ilustración. Mirador acristalado El obelisco se eleva 50 metros sobre un estanque artificial que reproduce el color del océano. Bajo la plataforma, rodeada de una barandilla que evoca la cubierta de un barco, se asienta una amplia sala con frente acristalado. En este espacio se ubicará una cafetería y un restaurante que se convertirán en uno de los principales atractivos del nuevo monumento. El diseño del arquitecto Antonio Desmonts ha eliminado las barreras arquitectónicas en el entorno del monolito, por lo que las personas con minusvalía podrán recorrer sin problemas el espacio que rodea el estanque o descender a la base de la rotonda.