Del campo al brindis: Lupia recupera la memoria del lúpulo en Betanzos
La Festa do Lúpulo vuelve a Betanzos del 11 al 13 de septiembre para celebrar una tradición nacida al final de la cosecha y recuperar la historia de uno de los cultivos más singulares de la comarca
Hubo un tiempo en el que en Betanzos la fiesta empezaba cuando terminaba el trabajo. Literalmente. Después de meses pendientes del campo y de unas jornadas intensas de recogida del lúpulo, quienes participaban en la cosecha se reunían para comer, compartir y celebrar que otro ciclo había llegado a su fin. No había entonces escenarios, sesiones de DJ ni showcookings. Probablemente tampoco hacían falta: después de recoger lúpulo durante horas, sentarse a la mesa ya debía de parecer un plan bastante estupendo.
Aquellas celebraciones espontáneas están en el origen de una tradición que hoy vuelve a mirar hacia sus raíces. Los días 11, 12 y 13 de septiembre, Betanzos celebrará una nueva edición de la Festa do Lúpulo, una cita que reúne gastronomía, música, cultura y cerveza alrededor de un protagonista que durante décadas formó parte del paisaje y de la economía de esta comarca coruñesa: el lúpulo.
Y aquí es donde entra Lupia. No como un invitado llegado a última hora, sino como una marca cuya propia historia parte precisamente del mismo lugar: el campo gallego.
Lupia nació con el propósito de recuperar y poner en valor el cultivo del lúpulo en Galicia, reivindicando una materia prima cultivada en el territorio y recuperando, con ella, una parte de su historia agrícola. Por eso su participación en la Festa do Lúpulo tiene bastante de reencuentro. Producto, territorio y tradición coinciden aquí sin necesidad de forzar demasiado la conversación.
Cuando septiembre significaba cosecha
Para entender la fiesta hay que retroceder al campo.
El lúpulo necesita meses para completar su ciclo. Se prepara, crece y desarrolla hasta que, a comienzos de septiembre, llega uno de los momentos más importantes del año: la recogida de sus flores. Es entonces cuando culmina todo el trabajo realizado durante los meses anteriores y comienza el proceso que permitirá utilizar esa cosecha en la elaboración de cerveza.
Durante años, ese momento tuvo además en la comarca de Betanzos una dimensión social. Terminar la recogida significaba también reunirse alrededor de la mesa. La celebración surgía de manera natural después del trabajo, como sucede con tantas tradiciones agrícolas que han terminado formando parte de la identidad de un territorio.
Porque algunas fiestas empiezan con un pregón. Esta empezaba terminando la cosecha.
La actual Festa do Lúpulo bebe directamente de ese recuerdo. Su primera edición, celebrada en 2025, nació precisamente con la voluntad de recuperar y reivindicar el pasado lupulero de Betanzos y ese denominado «ouro verde» que durante años estuvo ligado a la comarca.
Ahora, la celebración regresa poniendo nuevamente el foco en las personas, el cultivo y la memoria de quienes conocieron de cerca aquellas cosechas.
Un final que también es un principio
En el campo, septiembre cierra un ciclo. En una cervecera, en cambio, abre otro. Ese doble significado de la cosecha ayuda a entender buena parte de la filosofía de Lupia. Algo similar ocurre con la vendimia: recoger el fruto significa terminar meses de trabajo agrícola, pero al mismo tiempo supone el punto de partida de lo que vendrá después.
Con el lúpulo sucede lo mismo. La flor recién cosechada pone fin a un año de cuidados en el campo y da comienzo a una nueva producción de cerveza. El último capítulo de una historia se convierte automáticamente en el primero de la siguiente.
Ese vínculo explica también la implicación de Lupia en la Festa do Lúpulo de 2026. La marca colabora en la celebración junto con los hosteleros y el Concello de Betanzos con la intención de recuperar el recuerdo de quienes vivieron directamente el cultivo y la recogida y conectarlo con quienes hoy se acercan a descubrir —o redescubrir— esa historia.
No se trata únicamente de hablar de cerveza. Se trata de recordar todo lo que ocurre antes de que una cerveza llegue al vaso.
Y, en este caso, ocurre muy cerca.
Tres días para volver a mirar al «ouro verde»
La Praza dos Irmáns García Naveira será el centro de una celebración que durante tres días trasladará aquella antigua reunión de final de cosecha al Betanzos actual. Impulsada por Lolo Mosteiro y Patricia Roel, organizadores de la Festa do Lúpulo, la cita busca recuperar ese pasado lupulero y convertirlo en una celebración abierta a vecinos y visitantes.
El programa combinará actividades y experiencias relacionadas con el lúpulo y la cultura cervecera con propuestas gastronómicas, degustaciones y maridajes. Habrá también talleres, showcookings y actividades divulgativas destinadas a conocer mejor un cultivo que mucha gente identifica inmediatamente con la cerveza pero que no siempre ha tenido ocasión de ver crecer.
Precisamente una de las propuestas más estrechamente relacionadas con el origen de la fiesta serán las visitas a los campos de lúpulo, una oportunidad para acercarse al lugar donde comienza todo el proceso.
La música también tendrá su espacio. Entre las actuaciones previstas se encuentran Familia Caamagno y Ulex, además de sesiones de DJ y otras bandas que se incorporarán al programa.
El resultado quiere conservar algo del espíritu de aquellas reuniones que cerraban la cosecha: compartir, comer, beber y celebrar. Eso sí, actualizado a 2026 y con unas cuantas más opciones en la agenda.
Una tradición que vuelve al lugar del que nunca se fue del todo
Recuperar una tradición no significa necesariamente reproducirla exactamente como era. A veces consiste en comprender por qué nació y encontrar una manera de mantener vivo ese significado.
La Festa do Lúpulo hace precisamente eso. Donde antes había trabajadores celebrando el final de las jornadas de recogida, hoy hay vecinos y visitantes compartiendo conciertos, gastronomía y experiencias relacionadas con la cultura cervecera. Ha cambiado la forma, pero permanece el hilo que une ambas escenas: el lúpulo y el territorio.
Para Lupia, esa conexión forma parte además de su propio propósito. Recuperar el cultivo del lúpulo gallego significa volver a mirar al campo, pero también recuperar las historias construidas alrededor de él y reconocer a las personas que formaron parte de ellas.
Por eso, del 11 al 13 de septiembre, Betanzos no celebrará únicamente una fiesta dedicada a una de las materias primas fundamentales de la cerveza. Celebrará una cosecha, un paisaje y una historia que vuelve a encontrarse con el presente.
Y si todo empezó hace años alrededor de una mesa después de recoger el último lúpulo, quizá brindar por ello sea simplemente continuar la tradición.