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04 jun 2026 . Actualizado a las 14:14 h.

Cada 4 de junio se celebra el Día Mundial de la Fertilidad, una fecha que invita a reflexionar sobre uno de los grandes cambios sociales de nuestro tiempo: el retraso progresivo de la maternidad y el descenso de la natalidad.

España lleva años entre los países europeos con menor número de nacimientos. Galicia representa esta situación de forma especialmente intensa, con una población cada vez más envejecida y una maternidad que se retrasa de manera constante.

Las causas son múltiples. Existen factores económicos evidentes, como la dificultad de acceso a la vivienda o la incertidumbre laboral. Pero también observamos cambios profundos en la forma de relacionarnos y formar parejas. La natalidad está descendiendo prácticamente en todo el mundo desarrollado, e incluso en países que hace pocos años mantenían tasas elevadas de nacimientos. Se ha constatado que la natalidad cae de manera importante tras la implantación de los teléfonos inteligentes.

Desde el punto de vista médico, el principal problema es que la biología ovárica mantiene límites que la tecnología no puede eliminar completamente.

Cada vez es más frecuente recibir en consulta mujeres de 38, 40 o más años buscando su primer embarazo. Sin embargo, la fertilidad femenina disminuye claramente a partir de los 35 años y de forma mucho más acusada después de los 40.

Pérdida de calidad genética

No solo disminuye el número de óvulos; sobre todo disminuye su calidad genética. Aumentan las alteraciones cromosómicas y disminuyen las probabilidades de obtener embriones sanos capaces de dar lugar a un recién nacido vivo.

Existe todavía la falsa percepción de que la reproducción asistida puede compensar completamente el paso del tiempo. La realidad es que, aunque las técnicas actuales han avanzado enormemente, la edad ovárica sigue siendo uno de los factores más determinantes.

Por encima de los 40 años es relativamente frecuente que la única posibilidad real de embarazo sea recurrir a la donación de óvulos.

Por ello, uno de los mensajes más importantes hoy en reproducción asistida es la necesidad de información precoz y educación reproductiva.

La vitrificación de ovocitos (la congelación de óvulos) permite preservar la fertilidad futura. Cuando se realiza antes de los 35 años, y especialmente antes de los 30, las posibilidades posteriores de éxito son muy superiores. Preservar ovocitos jóvenes es, en muchos casos, preservar opciones reproductivas para el futuro.

Donación de óvulos

La creciente necesidad de donación de óvulos también nos recuerda la enorme importancia y generosidad de las donantes. Gracias a ellas, miles de mujeres pueden cumplir cada año el deseo de ser madres. En una sociedad donde la maternidad se retrasa progresivamente, la donación de óvulos se ha convertido en un acto de solidaridad especialmente valioso.

La reproducción asistida ha evolucionado hacia una medicina cada vez más personalizada y precisa. En IRAGA hemos incorporado recientemente la histeroscopia diagnóstica ambulatoria, que permite estudiar la cavidad uterina de forma mínimamente invasiva y con gran precisión.

Imagen del laboratorio de análisis de semen de Iraga
Imagen del laboratorio de análisis de semen de Iraga

El factor masculino

Con todo, la fertilidad no es un asunto exclusivamente femenino, y uno de los errores más frecuentes en la práctica clínica sigue siendo el de centrar el estudio reproductivo exclusivamente en la mujer en tanto que se retrasa o minimiza la evaluación del varón.

Los datos son claros: el factor masculino está presente, en mayor o menor medida, en aproximadamente la mitad de los casos de infertilidad de pareja. Abordar el estudio de ambos miembros desde el inicio no es solo una cuestión de equidad, sino de eficiencia diagnóstica y terapéutica.

Pero, más allá de toda la tecnología, el mensaje principal sigue siendo sencillo: la fertilidad tiene límites biológicos que conviene conocer antes de que aparezcan las dificultades.

Hablar de fertilidad no debe empezar únicamente cuando cuesta conseguir embarazo. Debe formar parte de la educación sanitaria y social de nuestro tiempo.

La selección embrionaria ha experimentado notables avances en los últimos años
La selección embrionaria ha experimentado notables avances en los últimos años

Iraga utiliza herramientas de inteligencia artificial para la selección embrionaria

IRAGA, el Instituto de Reproducción Asistida de Galicia, con sede en Santiago, que dirige el doctor José Codesido López, también utiliza herramientas de inteligencia artificial aplicadas a la selección embrionaria, como Life Predict, desarrollado por la Asociación Nacional de Clínicas de Reproducción Asistida (ANACER), entidad de cuya fundación forma parte.

La selección embrionaria es uno de los campos donde la medicina reproductiva ha experimentado mayores avances en los últimos años y donde su impacto clínico resulta más evidente. El fallo repetido de implantación -definido habitualmente como la ausencia de embarazo tras tres transferencias de embriones de buena calidad- afecta a un porcentaje significativo de pacientes en tratamiento de fecundación in vitro. Lejos de ser una situación sin solución, representa hoy un escenario clínico donde existe una batería creciente de herramientas diagnósticas y terapéuticas.

Desde el punto de vista embrionario, una de las estrategias más relevantes es el estudio genético preimplantacional. Esta técnica permite identificar embriones que presentan un número correcto de cromosomas, descartando los que son portadores de alteraciones numéricas. Esta selección supone una mejora significativa de las tasas de implantación y de recién nacido vivo, especialmente en mujeres de mayor edad o con antecedentes de fallos repetidos.

Para pacientes con fallos repetidos de implantación, IRAGA dispone además de estudios personalizados del endometrio, microbiota uterina y ventana de implantación para optimizar las posibilidades de éxito.

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IRAGA: Unidad de Reproducción Asistida La Rosaleda

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