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23 feb 2026 . Actualizado a las 12:45 h.

MARÍA LÓPEZ, LA VOZ

La mayoría de las novias no quieren verse disfrazadas el día de su boda. Para ello eligen un vestido y un peinado con los que seguir sintiéndose ellas mismas. Aquí también juega un papel crucial el maquillaje, huyendo del efecto máscara que en su momento estuvo tan de moda y que ahora, sin embargo, está tan denostado. De hecho, la tendencia de los últimos años apunta a tonos neutros, como los tierra, que aporten un aspecto natural a un rostro que tiene que estar perfecto para el gran día. Se trata de conseguir «un look makeup no makeup», apunta Sole Blanco, esteticista que atesora más de veinte años de experiencia en el sector.

La profesional recomienda a las novias «preparar moito a pel para hidratala e darlle luminosidade», recibiendo tratamientos desde unos tres meses antes de la boda, a lo que es conveniente añadir una rutina facial en casa para que el resultado sea el idóneo.

Ojos o labios

Sole Blanco aconseja reforzar con el maquillaje una única facción del rostro, la que la clienta prefiera. Habitualmente suelen ser los ojos, los pómulos o los labios, donde actualmente manda el brillo, el efecto gloss. «Hai quen se maquilla na súa vida cotiá en verde ou en azul e o día da súa voda tamén quere ir así, pero polo xeral a maioría opta por tons neutros», señala la esteticista.

En cuanto a las manos y pies, las novias también se preparan las uñas, con manicura y pedicura, y esmaltado de larga duración. Una de las opciones más recurridas en el pintado es el efecto milky o blanco lechoso.

¿Y el novio? Cada vez son más los que se animan a ponerse en manos de profesionales de la estética para lucir su mejor aspecto el día del sí quiero. No obstante, en mucha menor medida que las mujeres, y con servicios más sencillos. «Hidratación, un pouco de corrector e po translúcido para evitar reflexos nas fotos», resume Sole Blanco, con negocio en Boiro.