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05 jun 2025 . Actualizado a las 05:00 h.

El alcalde de As Pontes, Valentín González, considera que los proyectos de la industria verde, como la planta de papel tisú de Ence y la de hidrógeno de Reganosa, no solo tendrán impacto en el municipio, sino que dinamizará toda la comarca.

—¿Qué va a suponer para el municipio el proyecto de Ence, la construcción de una bioplanta de recuperación de fibras y de producción de papel tisú?

—Supondrá un antes y un después en la concepción de la fabricación de papel tisú, ya que se trata de una planta de macrorreciclaje. La producción se hará prácticamente sin consumo de agua y con una manera totalmente basada en la apuesta por la circularidad de la economía. Es el gran ejemplo no solo a nivel nacional, sino también europeo, de esa política. ¿Qué va a suponer para nosotros? Estar en el foco de esa política verde europea creando empleo y reteniendo talento. La mejor fórmula posible a la que poder acogernos es incorporarnos a al futuro industrial, ser atractivos para la retención de talento, a través de alumnos que estudian oficios, formación profesional —convencional y dual— y lógicamente también de los centros tecnológicos y técnicos industriales universitarios. Va a suponer también una creación de empleo muy importante.

—El impacto sobre el empleo también es muy destacado.

—Cuando esté construida en su totalidad serán unos 1.300 puestos de trabajo. Pero también generará empleo indirecto en el sector de transporte y será una apuesta por una infraestructura básica para la comarca como es el puerto exterior de Ferrol. Además, contará con una planta de biomasa, que es una vieja aspiración de As Pontes, como centro que es del mayor eje de producción forestal de toda Europa.

—¿Servirá de acicate para el desembarco en el municipio de otras empresas del sector de la economía circular?

—Estoy seguro, de hecho alguna ya se ha acercado a nosotros. Concretamente dos empresas auxiliares prestadoras de servicios a Ence en Pontevedra. No debemos echar las campanas al vuelo hasta que esté la planta construida, pero estoy seguro de que esto va a ser un tractor para toda la comarca, y especialmente para As Pontes, tanto de creación de empleo directo como indirecto.

—Alude al sector forestal. ¿Cuál es la situación y sus perspectivas en As Pontes?

—En el municipio viven de ese sector 400 familias. Hay cientos de propietarios forestales que tienen su hucha en el monte de As Pontes. Estamos en el lugar estratégico, que es el centro de ese eje de protección forestal europeo. Operan distintas empresas de transformación de la madera; distintos sectores de fabricación de suelos; de estructuras; de pellets; de firmas prestadoras de servicios forestales; de plantaciones; de talas, y de transporte. En definitiva, es un sector que para As Pontes es absolutamente estratégico.

—¿Qué le demandan las empresas de ese segmento de actividad?

—En general es un buen momento, aunque el precio de la madera va oscilando.

Es verdad que hay alguna empresa que pasa algunas dificultades en los mercados internacionales, pero la mayoría son empresas solventes y estables.

—La industria del medio ambiente está estrechamente ligada a la energética, que plantea distintos proyectos para el municipio, entre ellos el impulsado por Reganosa para construir una planta de hidrógeno.

—Hay tres proyectos energéticos por delante muy importantes, y uno es la planta de hidrógeno. Si solo produjese para el mercado como combustible, lo tendría muy complicado, pero el Grupo Tojeiro lo está reorientando para ser una materia prima de sus procesos industriales, y así es perfectamente viable, aunque necesita apoyo público. Estamos convencidos de que lo va a tener, porque nos consta que el promotor está peleando para que salga, está ajustando costes para que pueda salir, y está llamando a puertas para conseguir esos fondos. Nosotros estamos acompañándolos en esas peticiones, tanto a nivel nacional, autonómico como europeo, y pidiendo sensibilidad para un proyecto que probablemente sea el mejor de hidrógeno de España y no lo digo por chauvuinismo. Es así porque se va a hibridar con otro proyecto, el de bombeo del lago de As Pontes, que tiene cinco posibles novias, pero la mejor solución es una hibridación con la planta de hidrógeno, que la hará más eficiente porque no parará nunca. En el municipio ya tenemos una gran batería energética, que se llama ciclo combinado, pero con ese proyecto tendríamos otra batería, con la generación hidráulica reversible, que no emite CO2.

—Habla de las ayudas públicas, sin las que se quedó el proyecto de hidrógeno.

—A veces hay señales de poca inteligencia entre las administraciones que convocan las ayudas. Así se lo hemos hecho saber al Ministerio de Transición y también a la Consellería de Industria, con la injusticia que está realizando con las ayudas de transición justa, que son para las zonas de As Pontes y Cerceda y se van a repartir por toda la provincia. Es una cuestión que no vamos a permitir y que esperemos que la Xunta, que entendemos que lo hizo sin mala fe, pensando en garantizar la ejecución de los fondos, rectifique. En cuanto al proyecto de la planta de hidrógeno, estamos pendientes de una reunión con el Ministerio de Transición para intentar resolver esta cuestión. Con la Xunta estamos hablando para que también apoye este proyecto y nosotros mismos también lo apoyaremos económicamente. Creo que todo el mundo tiene que volcarse en un proyecto que es de país, porque va a contribuir a evitar apagones.

—El eólico también ha lanzado notables inversiones para el municipio, que no han podido materializarse por el parón que padece el sector.

—Es muy duro escuchar a ponteses desplazados en otros territorios que están esperando una oportunidad de volver a casa. Y eso depende de que se hagan los parques eólicos. Por eso, cuando alguna formación política intenta bloquearlos, como el BNG, está perjudicando a los vecinos de As Pontes que están desplazados en otras zonas. Es decir, están paralizando la creación de empleo directo, indirecto, las inversiones, y los recursos económicos para el Ayuntamiento, que los necesita para compensar la pérdida de la central térmica. En definitiva, es una irresponsabilidad manifiesta, sobre todo cuando hablamos de proyectos responsables, auditados, y declarados ambientalmente viables por el Estado y por la Xunta de Galicia.