Sin duda alguna, el sector inmobiliario es uno de los que más interés despierta en emprendedores que buscan nuevas oportunidades de negocio. Son muchísimos los atractivos que tiene ya que hay un movimiento constante de personas que buscan cambiar de hogar o buscar una segunda residencia. El inmobiliario, además, es un negocio en el que hay mucha interacción social: muchos contactos, historias, boca a boca… todos aprenden de todos y se crean sinergias que no solo acaban cerrando operaciones exitosas sino que incluso fraguan amistades duraderas.

Invertir en vivienda es también una forma de ahorro. Este papel, que antes se asociaba a bancos, ha ido evolucionando ya que las entidades financieras ya no dan tanta rentabilidad con las cuentas de ahorro; es más, cada vez son más abusivas las comisiones que cobran cada año y que desencantan a clientes que llevan toda la vida confiando en sus sucursales de siempre. Es por ello que ahora más personas se lanzan a la inversión inmobiliaria, algo para lo que no hace falta ser millonario como se pensaba antes y que pronto se puede rentabilizar.

Asimismo, en los tiempos que corren, hay muchísima información en blogs y redes sociales sobre cómo miles de particulares se lanzan a invertir en vivienda comprando una, reformándola y optando por alquilarla o, incluso, revenderla. Está claro que hay movimiento en el sector y más aún a raíz de la pandemia, que ha hecho reaccionar a muchas personas sobre la necesidad de tener un hogar más adaptado a sus necesidades o que le haga más feliz, ya que no se sabe si nos tocará volver a vivir un confinamiento. En caso de que así sea, qué mejor que hacerlo en un lugar soñado y hecho a medida para quien lo habita.

Una vez planteado el escenario, toca dar el paso de convertirse en actores. Y llega la gran pregunta. ¿Qué compensa más? ¿Abrir mi propia agencia inmobiliaria o hacerlo a través de una franquicia? Como se diría en Galicia: depende. Son varios los factores a analizar pero bastante simples como para poder tomar pronto una decisión.

Por un lado, está el tiempo del que dispones. Si tienes claro que quieres empezar de cero tu propio negocio inmobiliario sabes que es necesario tener tiempo para arrancar. Ese será uno de los requisitos principales. Es posible que ya tengas experiencia previa en el sector y sepas cómo funciona el negocio además de contar con una cartera de contactos aceptable, herramienta más que indispensable en el sector. No se trata solo de saber a quién llegar sino de transmitir confianza y de haber labrado una imagen positiva de cara a posibles nuevos clientes. Pero hay más cuestiones a abordar: ¿Tienes tu propio argumentario? ¿Cuentas con una estrategia definida? ¿Tienes ya una relación forjada y fluida con las entidades financieras para que tus clientes puedan cerrar sus operaciones de forma exitosa?

Si alguna de las respuesta a las anteriores preguntas es un no, entonces quizás quieras plantear la opción de unirte a una franquicia inmobiliaria. Hacerlo bajo el aval de una marca ya conocida en el mercado inmobiliario tiene numerosas ventajas y se deben analizar una a una cada situación para poder tomar la opción correcta: franquiciarse o montarse una agencia por cuenta propia.

Franquicia inmobiliaria

- Integrarte en un negocio ya consolidado

- Aval de una marca ya conocida en el mercado

- Asesoramiento del equipo que ya está integrado

- Aprovechamiento de las técnicas de venta y contactos del grupo

- Relación ya consolidada con las entidades financieras

Inmobiliaria propia

- Empezar de cero y desde abajo tu propio negocio

- Trabajar tu propia imagen de marca y posicionarla

- Desarrollo de estrategia propia para consolidarse como profesional

- Elaborar tu propio argumentario y cartera de contactos

- Establecimiento de relaciones con las entidades bancarias 

¿Qué es una franquicia inmobiliaria?

A nivel general, una franquicia es la concesión de derechos de explotación de un producto, actividad o nombre comercial que una empresa concreta otorga a ciertas personas en una determinada zona. Quien otorga esos derechos es el franquiciador, que a cambio recibe un canon para compensar esa cesión de marca a la que también va unida una formación y un asesoramiento.

En el caso del sector inmobiliario, el franquiciador cede al franquiciado no solo los derechos de uso del negocio inmobiliario bajo determinada marca, sino también sus sistemas de trabajo, su saber hacer (el conocido como know how) y, cómo no, toda la información relativa al funcionamiento del negocio.

¿Cómo funciona una franquicia inmobiliaria?

El modelo es bastante diferente al de una franquicia tradicional. El sector inmobiliario tiene unas características particulares y unas variables que no siempre coinciden con las del resto de franquicias a las que estamos habituados. Para poder explicar su funcionamiento hay que desgranar varios puntos: la inversión inicial, el perfil del franquiciado, el funcionamiento tanto a nivel modelo de negocio como a nivel interno, los gastos derivados, las condiciones del contrato, etc.

La inversión inicial

Este es quizás el punto más importante y el que va a determinar la toma de decisión de aquellas personas interesadas en franquiciarse con una inmobiliaria. En el primer año hay gastos fijos y variables como son el canon de entrada, los gastos en el espacio físico que se habilitará como oficina, los gastos publicitarios o el royalty, que es el precio que se debe pagar para poder utilizar la patente de un procedimiento o invento registrado por otra empresa (algo parecido a los derechos de autor o la propiedad intelectual). Por tanto, la inversión inicial podría rondar entre los 80.000 y los 120.000 euros en el caso de REMAX España mientras que con otras franquicias inmobiliarias del país la inversión podría alcanzar hasta los 250.000 euros.

Como es obvio, la cifra inicial a invertir va a variar mucho dependiendo de la comunidad autónoma donde se quiere abrir la franquicia, del reconocimiento de la marca a la que desean asociarse, del local escogido y de las propias exigencias de la marca. Por ejemplo, franquiciarse en ciudades como Madrid o Barcelona, la comunidad de Andalucía, la costa mediterránea o en los archipiélagos balear y canario requiere una inversión mucho mayor que en otros rincones de España.

Royalties y canon de publicidad

El royalty, como ya se ha dicho, es el pago que realiza el franquiciador a la marca para poder hacer uso de ella. Se calculan obteniendo un porcentaje -que puede ser fijo o variable- sobre los ingresos generados por el propio negocio. Pueden variar entre un 5% y un 12% mensual; en el caso de los franquiciados REMAX suelen ser sobre un 6% sobre la facturación de la franquicia.

Canon de publicidad

Se trata de una cantidad que el franquiciado debe abonar periódicamente en concepto de inversión en campañas publicitarias que redundarán en beneficio y visibilidad para la red de franquicias. Suele oscilar entre el 2% y el 20%; en el caso de REMAX, está en torno a un 3%.

Una vez definidos estos conceptos, conviene tener claros otros factores que intervienen. Por ejemplo, el local físico debe reunir una serie de características comunes: que la oficina esté ubicada en núcleos de población con un mínimo de 10.000 habitantes, que tenga una superficie entre los 70 y los 200 metros cuadrados o que estén a pie de calle.

También la permanencia, que en este tipo de negocios de franquicia inmobiliaria suele estar fijada en los cinco años como mínimo.

Modelo de negocio

Sin duda, esta es la información más importante: saber cómo funciona una franquicia inmobiliaria por dentro para poder valorar si hay interés o no en participar de ella. En este vídeo se resume en menos de 10 minutos cómo es el modelo de franquicia REMAX: su funcionamiento, su estructura, los agentes inmobiliarios, mantenimiento de talento, formación y motivación, reclutamiento… Dale al play para resolver todas las dudas.

Si uno cuenta con una alta capacidad de liderazgo y vocación de servicio, ya tiene los dos ingredientes fundamentales para ser un buen Broker REMAX. Ellos ponen las herramientas de gestión, la formación constante y la libertad para que cada agente se desenvuelva. Tú pones el talento. Y entre las dos partes se consigue los más importante: la satisfacción del cliente.

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¿Por qué abrir mi propia inmobiliaria si puedo hacerlo como franquicia?