Un plan liderado por Farmaindustria busca impulsar la producción nacional de medicamentos esenciales para evitar la dependencia de países asiáticos

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La crisis sanitaria mundial provocada por la pandemia de coronavirus ha puesto de manifiesto los riesgos de desabastecimiento derivados de la excesiva dependencia de terceros países. Por ello, en la era poscovid, llega el momento de replantearse recuperar esa producción propia, sobre todo en bienes tan esenciales como los medicamentos, y así dar mayor seguridad tanto al sistema sanitario como a los pacientes, y reforzar el tejido productivo de nuestro país. Esta es la idea que hay detrás del proyecto MedEst (Medicamentos Esenciales y Capacidades Industriales Estratégicas), una iniciativa planteada por Farmaindustria, que busca precisamente generar ese marco adecuado para recuperar en nuestro país la producción de medicamentos estratégicos. «En la mayor parte de los casos hablamos de medicamentos maduros, con muchos años en el mercado y que ya no tienen protección de patente, pero que siguen siendo los indicados para combatir ciertos síntomas o enfermedades», explica el presidente de Farmaindustria, Juan López-Belmonte.

Pero, ¿por qué han dejado de producirse en Europa? Tanto España como el resto de países del continente, estos medicamentos han sido sometidos a constantes revisiones de precios a la baja, lo que ha hecho que, para poder vender a esos precios bajos, estos medicamentos y sus principios activos se dejen de fabricar aquí y se compren fuera de nuestro continente, fundamentalmente en países asiáticos, en busca de menores costes. Una dependencia, en su día útil, que hoy en día, y sobre todo tras la crisis provocada por la pandemia, muchos juzgan excesiva.

El proyecto MedEst busca, precisamente, revertir esta situación, con la vista puesta en dos objetivos primordiales: por un lado, aumentar las capacidades estratégicas de fabricación para disponer de mayores garantías en el abastecimiento de medicamentos estratégicos para nuestro país y, por otro, mejorar la competitividad productiva de la industria farmacéutica española a través de su capacitación en conocimiento, tecnología y digitalización. «Esta iniciativa busca definir junto a las autoridades sanitarias un listado unificado de medicamentos y principios activos estratégicos; analizar el nivel de riesgo de desabastecimiento —falta de suministro del principio activo, ausencia de alternativas terapéuticas, limitada capacidad de fabricación en España, etc.—y definir el marco adecuado para que los compañías en nuestro país puedan afrontar una producción de medicamentos basada en tres ejes fundamentales: calidad y competitividad, transformación digital y transición ecológica», expone Juan López-Belmonte.

Doble oportunidad

Con ello se abre una doble oportunidad para nuestro país. Por un lado, conseguir una mayor protección estratégica y refuerzo de nuestro tejido productivo ante futuras crisis sanitarias y, como consecuencia de eso, tendría un efecto tanto en la creación de empleo como en el aumento de las exportaciones del país. El proyecto MedEst para recuperar parte de esa fabricación esencial para España cuenta con la colaboración de más de 40 compañías fabricantes de medicamentos y materias primas farmacéuticas, que se han adherido a la iniciativa y estarían dispuestas a desembolsar más de 1.700 millones de euros. De esta inversión, dos terceras partes serían acometidas por empresas fabricantes y una tercera parte por compañías de materias primas farmacéuticas. La iniciativa, que ya fue presentada al Gobierno, se anunció ya en el pasado mes de enero como Manifestación de Interés e integra también a diversas empresas multinacionales, asociaciones sectoriales, industria auxiliar y universidades, junto a Farmaindustria, la asociación de genéricos, Aeseg, y la de fabricantes de principios activos, Afaquim.

Diálogo con la Administración

El proyecto está, además, alineado con los objetivos y contenidos del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia de la Economía, España Puede, presentado recientemente por el Gobierno y que prevé un Plan Estratégico de la Industria Farmacéutica. Un plan que, en opinión de López-Belmonte, será «crítico para España», por lo que cree que hace falta un «diálogo amplio con la Administración que contemple la investigación biomédica y el sector farmacéutico como oportunidades, y el acceso al medicamento por parte de los pacientes como una inversión en salud, bienestar y futuro».

Además, con el objetivo de generar un entorno más atractivo para la inversión, y hacer así que los sectores clásicos de la economía española se complementen con los vinculados a la innovación y el empleo de calidad, el presidente de Farmaindustria cree que es necesaria una coordinación de «políticas sanitarias, industriales y de I+D», que posibilitaría también una mayor capacidad para atraer nuevas fuentes de inversión internacional. El sector, según explica López-Belmonte, «cuenta en nuestro país con un sólido tejido productivo, con 82 plantas de producción de medicamentos de uso humano», por lo que cree que este proyecto es al mismo tiempo una oportunidad y una solución, ya que serviría para dar «respuesta a una necesidad estratégica», así como para reforzar «nuestras capacidades productivas». «Este proyecto surge del compromiso de las compañías farmacéuticas con la reactivación social y económica de España», afirma.

 

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Medicamentos estratégicos: por qué ya no se fabrican en España