Localizado en un yacimiento romano de A Lanzada la primera evidencia de contaminación por metales pesados

Investigadores de la USC han encontrado en esqueletos trazas de plomo y mercurio empleados en actividades mineras, que desaparecieron en la época medieval


redacción

Vivían en el poblado romano de A Lanzada entre los siglos I y IV, hace algo más de 1.700 años. Y lo hacían muy alejados de cualquier gran explotación minera para la extracción de oro, donde se solían emplear mercurio o plomo para separar el preciado mineral. Pero en sus esqueletos se ha encontrado la presencia de estos dos metales pesados. Es la primera prueba documentada de contaminación ambiental y acaba de ser constatada por investigadores del grupo EcoPast de la Universidade de Santiago en un artículo que se ha publicado en la revista científica Science of the Total Enviroment. El estudio ha sido liderado por Olalla López Costas junto con Noemí Álvarez Fernández y Antonio Martínez Cortizas.

«Nuestra hipótesis es que las partículas de mercurio y plomo llegaron por vía aérea en un episodio de contaminación atmosférica similar a los que vivimos hoy en día», explica López Costas. Uno de los hechos más llamativos es que las partículas de estos metales se encontraron en esqueletos de la época romana de la necrópolis de A Lanzada, mientras que en las muestras que se tomaron de individuos de la época medieval del mismo yacimiento,el período inmediatamente posterior y correspondiente a entre los siglos V y VII, apenas se detectaron trazas de los metales tóxicos.

«Los habitantes de la época romana tenían contenidos de plomo y mercurio dos veces superiores a los de la época medieval», constata la antropóloga. O, lo que es lo mismo, cuando desaparecieron las explotaciones mineras impulsadas por los romanos se extinguió también la contaminación.

La investigación permitió confirmar las conclusiones de un trabajo previo del mismo grupo a partir del estudio de las trazas de plomo preservadas en las turberas de O Xistral, en Lugo: el período romano representó un clímax en la contaminación atmosférica debido a la intensa actividad minera y metalúrgica que tuvo lugar en el noroeste de España. De hecho, un equipo de edafólogos liderado por Antonio Martínez Cortizas desveló hace cuatro años que la contaminación por la actividad metalúrgica se inició en Asturias hace unos 5.000 años. El yacimiento de La Molina ofreció la evidencia más antigua de la extracción de minerales en el norte de la Península ibérica, aunque en este caso principalmente por cobre.

«La historia que se reflejaba con el estudio de las turberas se ha visto ahora también reflejada en los humanos que vivían en A Lanzada», explica Olalla López Costas, quien destaca la «espectacularidad» del yacimiento pontevedrés, ya que la necrópolis romana tiene contigua la medieval. «Ha sido -subraya- un descubrimiento impresionante. Estamos muy contentos».

El nuevo estudio revela que la contaminación por metales pesados afectaba a toda la población. «Hai individuos romanos -apunta la antropóloga- que presentan hasta un 85 % del plomo de sus huesos proveniente de la contaminación, mientras que en la época medieval, cuando baja la actividad, también disminuye la señal en los esqueletos».

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