«De bebé ya se sabía los nombres de los planetas»

«Quiero ser científica y profe de lunes a jueves y bailarina de viernes a domingo. También peluquera», dice Carlota


Carlota es tan fan de Harry Potter que lo primero que hace al llegar a casa después de su clase de violonchelo es ir corriendo a por su álbum con los personajes para mostrarlo. También es muy coqueta. «Cada día tiene que llevar un peinado diferente al cole», dice su padre, Iván Gómez, que indica que todavía hay muchos estereotipos sobre los niños con alta capacidad. «La gente se imagina que son sabelotodos repelentes, pero mi hija es una niña normal. Si le digo si prefiere ir al parque o quedarse leyendo, prefiere el parque mil veces», dice Iván. «Racionalmente tiene comportamientos de un niño más mayor, pero luego te pones con ella a ver Harry Potter y aunque la haya visto mil veces, cuando sale el malo tiene miedo, porque es una niña», explica su madre, Alba Cadaveira.

En su caso fue el pediatra el que les aconsejó realizarle las pruebas para detectar si tenía alta capacidad cuando cumplió los 5. «Desde bebé llamó la atención. Comenzó a hablar muy pronto y a utilizar un lenguaje muy desarrollado. Se sabía los nombres de los planetas y con tres años se acordaba del recorrido del bus», explican. Entre las actividades que realiza Carlota está la música. «Siempre le gustó y hablaba de compositores como Vivaldi siendo muy pequeña. Va a clases de violonchelo, de cálculo neuromotiva, de natación, de ballet, de patinaje... Ahora quiere ir a gimnasia, pero ya no la dejamos porque no hay más tiempo». También va a tenis. «La apuntamos y es malísima, pero así aprende que no lo va a hacer todo bien y que no todo sale siempre a la primera».

Para ellos que su hija tenga alta capacidad no es motivo de preocupación. «Carlota es muy sociable, conoce a más gente que nosotros. Tenemos suerte. Tiene mucha estrategia social y se adapta», indican. Para ellos lo fundamental es «que la enseñanza se preocupe de estos niños. Vivimos en una sociedad que busca a gente creativa, innovadora..., pero luego en la educación no lo potenciamos». Su hija destaca también por ser muy sensible. «Nos pregunta que si morimos ella con quién se queda. Luego le afectan mucho las injusticias, no solo hacia ella sino hacia los demás», comentan sus padres. «Es muy intensa. Hay que razonar con ella porque no le vale ‘un haz esto porque sí’, tiene que tener una explicación. Después puede pasar de estar muy contenta a estar triste porque igual se da cuenta de que ha hecho algo mal y dice que sufre mucho. Le llamamos los días de Me duele el aire», bromean. 

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