El auge de la agricultura cambió la forma de hablar de los humanos

Un estudio revela que la nueva dieta con alimentos blancos cambió la estructura de la mandíbula

El cráneo de una antigua cazadora-recolectora de Rumania (izquierda) carece de una sobremordida observada en el cráneo de un griego de hace 2.500 años
El cráneo de una antigua cazadora-recolectora de Rumania (izquierda) carece de una sobremordida observada en el cráneo de un griego de hace 2.500 años

redacción / la voz

Cuando el primer Homo sapiens surgió en África hace 300.000 años lo hizo con la capacidad de hablar y comunicarse. Pero esto no significa que la capacidad de los humanos modernos de emitir sonidos se mantuviese invariable a lo largo del tiempo. Hubo un momento crucial que cambio nuestra forma de hablar. Ocurrió con el auge y expansión de la agricultura, hace unos 6.000 años, que conllevó el desarrollo de nuevas dietas y formas de nutrición que, a su vez, provocaron alteraciones en la mandíbula y en la forma de morder. Las personas que masticaban regularmente alimentos duros como la carne de caza sufrieron pasaron a consumir alimentos más blandos, como los granos de cereales y la leche, una modificación que les permitió que les resultara más fácil pronunciar ciertos sonidos como la F y la V y cambiar los idiomas en todo el mundo.

 Así se recoge en una investigación liderada por la Universidad de Zurich publicada en la revista Science, que avala una teoría planteada en 1985 por el lingüista Charles Hockett. Su idea se corroboró en el nuevo estudio mediante simulación digital y el análisis estadístico de unas 2.400 hablas. De ello se concluyó que las mandíbulas de los cazadores-recolectores difieren sustancialmente de las de los agricultores. Esto posibilitó la irrupción de una ligera sobremordida, la posición en la que los dientes superiores están un poco por delante de los inferiores

Según los científicos, la nueva estructura mandibular facilitó el uso de las consonantes labiodentales, un espectro de sonidos que se originan con la ayuda de los dientes incisivos y el labio inferior y que está presente en la mitad de las lenguas del mundo y en el 76 % de los idiomas indoeuropeos.

«Los sonidos labiodentales surgieron recientemente en nuestra especie y aparecen con más frecuencia en poblaciones con una larga tradición de consumo de alimentos blancos», según explica en la revista ScienceNews el científico de la Universidad de Zurich Damian Blasi, el autor principal del estudio.

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