El biólogo Fernando Cobo reivindica la unión de la profesión y la academia

Recogió la distinción de biólogo del año del colegio de Galicia


santiago / la voz

«Soy biólogo». Fernando Cobo (Santiago, 1960) es biólogo las 24 horas, un biólogo total, hasta las trancas, es «biólogo perdido». Por eso, porque cuando se toma una cerveza o un vino él se acuerda de levaduras y microbiología, el Colexio de Biólogos de Galicia le entregó ayer la distinción de biólogo del año. Lo hizo por su vocación docente, investigadora y divulgativa y por su extensa trayectoria, especializada en aguas continentales. Y Fernando Cobo hizo de su discurso una reivindicación de su profesión. La profesión de biólogo.

«En el plan de estudio de los nuevos grados no hay ninguna asignatura dedicada al estudio de las aguas dulces». Se eliminó la biología de las aguas continentales «que con tanto éxito se desarrolló en la licenciatura por lo menos en una decena de años». Y en la Galicia de los diez mil ríos que dijo Cunqueiro, la competencia en el ámbito laboral «que nos pertenece a los biólogos en la defensa de estos ecosistemas únicos» está ocupado por «profesionales que no tienen la formación adecuada». Por eso, Fernando Cobo hizo un llamamiento para que la academia y la profesión no discurran separadas.

Recogió el guante el decano de los biólogos, Pelayo Míguez, que adelantó que ya se está trabajando en un máster profesionalizante de biología sanitaria y el de medio ambiente sigue por el mismo camino.

A pocos metros de Fernando Cobo escuchaba su discurso Carlos Rolán, que subió al estrado a hacer el discurso más emotivo del acto de celebración del Día do Biólogo. Nieto de Emilio Rolán, recogió la distinción de miembro de honor en nombre de uno de los grandes nombres de la profesión. Su «brillantísima labor» y su vocación le han llevado a ser uno de los malacólogos más reconocidos del mundo y que 36 taxones lleven su nombre.

Y como su obra y su trayectoria investigadora habla por sí misma, su nieto habló de él como «una persona humilde» que, de haber podido acudir al acto, habría agradecido el reconocimiento para después alabar los logros de sus compañeros. Habló también su nieto de Emilio Rolán como «un ejemplo y un guía, porque en cuanto a trabajo y a éxito se refiere, no hay una persona que me haya dado más clases de lo fácil que puede ser si consigues que algo te guste y pones en ello todo tu esfuerzo y cariño».

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