La ciencia descubre el pentaquark

Raúl Romar García
r. romar REDACCIÓN / LA VOZ

CIENCIA

En el hallazgo de la nueva partícula, que se estaba buscando desde hace 50 años, participó el Instituto Galego de Física de Altas Enerxías

26 may 2019 . Actualizado a las 11:25 h.

Somos simple materia ordinaria. Agrupaciones de protones y neutrones -hadrones, los integrantes del núcleo del átomo- constituidos por quarks, los ladrillos más básicos en la construcción del universo y de nosotros mismos. Pero en este complejo puzle regido por las leyes del Modelo Estándar de la Física salta de vez en cuando alguna sorpresa. Nada, de momento, que no estuviera predicho en la teoría, pero sí algo que se suponía que podía existir, pero que nunca se había detectado de forma experimental. El protagonista en esta ocasión es el pentaquark, una partícula formada por cinco quarks que ha salido a la luz en el experimento LHCb del Gran Colisonador de Hadrones (LHC), el mayor experimento de la física que jamás haya puesto en marcha la humanidad.

El pentaquark, un hadrón exótico en realidad, tiene muchos padres, pero buena parte de la paternidad hay que atribuírsela al Instituto Galego de Física de Altas Enerxías (Igfae), de la Universidade de Santiago, ya que uno de sus equipos fue el encargado de desarrollar uno de los detectores de partículas, el Silicon Tracker, utilizado para atrapar al huidizo hadrón compuesto.

«É un descobremento moi importante, porque aínda que non implica unha nova física que vaia máis alá do modelo estandar, sí nos axuda a comprender a estructura da materia e a entender un pouco mellor a cromodinámica cuántica, a teoría que explica cómo se ligan os quarks entre sí para formar os hadróns», explica Juan José Saborido Silva, el responsable del equipo gallego en el LHCb.