Antonio Perera, jugador del Lugo: «Me gusta jugar yo solo de seis y en defensa estoy más cómodo de doble pivote»

MILLÁN GÓMEZ LUGO

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Antonio Perera, en un entrenamiento en el estadio Ángel Carro
Antonio Perera, en un entrenamiento en el estadio Ángel Carro CD Lugo

El mediocentro, fichado en el mercado de enero y campeón de la Copa de Bulgaria 2024, encadena tres titularidades consecutivas

10 abr 2026 . Actualizado a las 22:46 h.

Antonio Perera Calderón (Novelda del Guadiana, Badajoz, 1997) fichó por el Club Deportivo Lugo en el pasado mercado de enero. Debutó en la victoria en Avilés, fue titular dos jornadas consecutivas, sufrió una lesión y ahora encadena tres titularidades consecutivas. Un mediocentro organizador, de toque, elegante en la conducción, preciso en el pase, que entiende el juego y con capacidad de golpeo a portería.  El Lugo juega este sábado 11 contra el Ourense CF en el estadio O Couto de Ourense (16:15 horas, Movistar y TVG2).

—¿Ya había habido contactos con el Lugo antes de su fichaje en enero?

—Ya habían estado en conversaciones conmigo varios meses. La situación que yo tenía era un poco especial porque estaba en Portugal con un equipo que juega en la Primera División de Portugal, que me dio la oportunidad de volver a entrenar después de una larga lesión que tuve de cruzado. Estuve dos meses entrenando con ellos. Estaba haciendo las cosas muy bien, pero a última hora no llegamos a un acuerdo en torno a lo que ellos querían y lo que yo quería. Siempre estuve en contacto con el Lugo diciendo que si eso no salía la opción de Portugal porque fueron los que me dieron la oportunidad después del tiempo que estuve parado, que si volvía a España mi prioridad era venir al Lugo porque me transmitieron mucho interés para que viniera y también porque vi los compañeros que había en el equipo. Creía y creo que es un proyecto importante para la Liga. También tenía opciones de equipos extranjeros que eran algo más serias que las que tuve aquí, pero decidí venir al Lugo por lo que te digo, por el interés que vi, por la predisposición que vi por el club y por cómo creo que se pueden hacer las cosas de aquí a futuro.

—¿Qué equipo era el de la Primeira Liga de Portugal con el que entrenaba?

 —Estrela Amadora. 

 —¿Qué opina del nivel del Estrela Amadora y, por tanto, de la Primeira Liga de Portugal?

—Yo estuve muy bien, incluso mejor que aquí. También hice una mini pretemporada. Al principio, fui para dos semanas y me quedé dos meses, o sea que jugué varios partidos amistosos con ellos, jugué tres o cuatro, y eso yo creo que al Lugo le tranquilizó porque le pasé vídeos porque después de un lesión tan larga que ellos vean que, aunque yo les diga que estoy bien, por lo menos que lo vean con sus ojos (sonríe). Hay jugadores sin mucha diferencia, pero tienen dos o tres jugadores diferenciales. De hecho, vendieron a uno al Benfica ahora por seis millones, un extremo (Sidny Lopes Cabral) que se notaba que era diferencial. Después, hay otros que son jugadores normales. 

—¿Las conversaciones para fichar fueron con Javi Recio y con Yago Iglesias?

—No, con Yago ya hablé cuando llegué, yo sabía que él estaba al tanto de todo, pero no hablé con él hasta que llegué aquí a Lugo. Hablé, sobre todo, con Javi Recio y con Rubén Arce, que trabaja con él y tengo muy buena relación con él porque coincidí con él en el Alavés. Rubén me conoce bastante y hablaba mucho conmigo incluso antes de yo venir aquí. Fue un poco el que estaba entre medio de Javi y yo. 

—¿Cómo se siente ahora en cuanto a ritmo de competición?

—Bien, me encuentro bien. No estoy en mi 100 % de mi juego como si llevase dos meses seguidos jugando. Pero me encuentro bien, he aguantado un partido perfectamente y he tenido buenas sensaciones, sobre todo el día del Cacereño me sentí muy cómodo y físicamente estoy bien. Tengo ganas de ayudar lo máximo que puedo al equipo, nos quedan siete partidos importantes ahora y tenemos que olvidarnos de este partido, que no nos ha salido todo bien, intentar limpiar la mente y esperamos que en estos siete partidos tengamos un poco más de continuidad que la que hemos tenido en estos últimos meses, que hemos estado que sí, que no. Queremos establecer dos o tres partidos en los que ganemos y con buenas sensaciones. Eso es lo que queremos ahora. Lo estamos intentando, pero no nos está saliendo. 

—¿Cómo le explicaron la idea de juego del mediocentro, del seis, tanto Javi Recio, director deportivo, como Yago Iglesias, entonces primer entrenador, para fichar por el Lugo?

—Sí, yo sé que para muchos entrenadores el seis es muy importante, sobre todo cuando tienen una idea de juego de que quieren jugar, que quieren ser dominantes en el partido. Yo sé que mi posición es muy importante casi para todos los entrenadores. Yo sé que tengo unas cualidades que si estoy al nivel que suelo dar son muy buenas para la posición en la que juego. Ellos me conocían ya de antes y sabían que era una oportunidad que había en el mercado, que estaba libre y que tenían la opción de que pudiera venir. Yo creo que por eso me transmitieron el interés que mostraron. 

 —¿En qué estructura o en qué sistema se encuentra más cómodo? ¿Se encuentra más cómodo con otro pivote o solo?

—A mí me gusta jugar yo solo de seis, me gusta que yo pueda tener libertad de moverme a izquierda o derecha sin tener otro mediocentro conmigo. En defensa sí que me siento más cómodo jugando de doble pivote porque si el equipo rival se mueve bien te encuentra muy fácil a los costados si solo juega un seis y es complicado defender, si lo hacen bien es complicado. Entonces, en defensa me siento más cómodo jugando 4-2-3-1, 4-4-2. Pero en ataque sí me gusta estar solo para tener un poco más de libertad a la hora de sacar el balón y no tener que estar solo en una zona y no poder moverte de la otra.

—¿Qué le pide tácticamente Álex Ortiz?

—Sobre todo, lo que me pide es que esté cerca de los centrales, el último partido el rival jugaba muy directo, él quiere estar arropado un poco atrás, que el equipo no sea muy largo y que, sobre todo, cuando estamos atacando que esté cerca de la vigilancia, que esté cerca del juego, pero para mi gusto como que él quiere que esté más cerca de los centrales para que para la transición defensiva esté un poco más cubierto. 

—¿Y qué le pide en ataque, con balón?

—Con balón me da libertad, él sabe que somos jugadores que sabemos jugar, nos da la libertad que nosotros le quitamos dentro del campo. No nos da ninguna noción así específica. Me pide, sobre todo, más en defensa que en ataque.

—¿Cómo fue su entendimiento en Cáceres contra el Cacereño con Álex Gallar, que partía de fuera para venir por dentro con libertad? Mi sensación fue que ustedes se entendieron especialmente bien. 

 —Sí, ahí entendimos bien cómo jugaba el otro equipo porque jugaban con dos puntas que se descolgaban bastante, se quedaban bastante descolgados de la otra línea de cuatro jugadores que tenían por detrás. Y ahí encontré bastante bien los espacios y me veía  con mucho espacio para después jugar hacia adelante. Álex (Gallar) también ahí es muy inteligente, se mueve muy bien y ahí nos sentimos cómodos. 

 —¿Qué compañeros le han llamado más la atención?

—Muchos me han llamado la atención. A Neco Celorio, por ejemplo, no lo conocía. Cuando llegué, pensaba que era un chaval del juvenil, lo veía así pequeño y me ha sorprendido para bien porque es un joven muy completo, muy inteligente.

—¿Cómo ha sido reencontrarse con Álex Balboa, con el que coincidió en el Alavés?

 —Bien, no coincidí mucho con él porque él es más pequeño que yo, sobre todo coincidí en la última temporada que estuvimos en pretemporada con el primer equipo, en Segunda División. Con él siempre he tenido buena relación, es un chico muy cercano y me siento cómodo tanto dentro como fuera del campo jugando con él porque nos compaginamos bien y podemos hacer buen juego juntos. 

 —Usted debutó con el Lugo en Avilés y ayudó a defender con balón. ¿Le gusta?

—Sí, a mí me gusta eso, sobre todo cuando tienes resultados positivos hay veces que muchas veces me dicen que puedo jugar hacia delante y no juego. Ya sé que yo puedo jugar, pero no quiero porque me digo: "Si le das juego la vas a perder y nos van a coger". Y hay veces que no lo hago por eso porque quiero que el equipo tenga más tranquilidad, sobre todo cuando estás ganando. Y después tampoco se han dado resultados positivos desde ese partido para que pudiéramos tener control, pero es una de las cuestiones que me gusta. Cuando te pones por delante, si se puede atacar obviamente se ataca, pero si el partido está así un poco dudoso se me da bien el tema de calmar un poco.

—¿Se encuentra más cómodo jugando con sus compañeros extremos a pierna natural o a pierna cambiada?

—Para mí es mucho más fácil que se metan por dentro porque tú puedes recibir de cara, si se mete por dentro te da el balón y ya estás viendo el partido de cara. Me gusta que haya gente por dentro. Si tienes un extremo puro o dos puros pues metes dos mediapuntas, por ejemplo, o si tienes un extremo puro y otro que se meta por dentro pues metes otro, pero mínimo dos jugadores por delante para mi idea de cómo yo pienso que había que tener. 

—¿Qué destaca técnicamente del mediocentro Gabri Costa?

—A Gabri lo veo un seis posicional, se nota que todavía es joven, que está aprendiendo, pero entrenando le echa muchas ganas, tiene bastante margen de mejora, puede ser un buen jugador de futuro, pero a día de hoy se nota un poco que está en un equipo con jugadores experimentados, está aprendiendo mucho de nosotros y en un futuro puede ser un buen jugador.

—¿Y del mediocentro e interior Kevin Presa?

—Es un mediocentro bastante completo porque tiene llegada al área, ocupa mucho campo, es un perfil que puede jugar de ocho y de seis, pero al tener tanta llegada le beneficia más jugar de ocho que de seis porque tiene mucha llegada al área. En cambio, si juega de seis esa cualidad la pierde un poco. Puede jugar en ambas posiciones porque es inteligente dentro del campo y se adapta bien a la situación que le pida el entrenador.

 —¿Cómo es jugar con Iker Unzueta, que es un delantero que baja mucho a construir, que muchas veces baja a recibir y que sin balón trabaja muchísimo?

—Sí, con él me gusta mucho jugar porque entiende muy bien el juego también, se mueve bien entre líneas y sabes que si le das el balón rara vez la pierde. Incluso me veo bien entrenando con él. Tenemos buena conexión, tenemos un poco el mismo pensamiento de lo que nos gusta y eso se nota porque después te entiendes bien. 

 —Usted marcó dos goles en tres temporadas en Bulgaria y con el Extremadura UD marcó un golazo en Jaén en la Segunda B 2016-2017 desde unos 35 metros a la escuadra. ¿Cómo se siente en el golpeo a portería?

 —Es que por la posición que tengo normalmente no suelo llegar mucho arriba. Por ejemplo, ahora con Álex (Ortiz) estamos atacando, pero yo ya estoy pendiente de la segunda jugada, pensando en que si roban dónde va a caer el balón o dónde están las vigilancias. Entonces, no me centro tanto en llegar a atacar porque, como por delante siempre suelo tener más jugadores, me centro más en vigilancias que en atacar. No es mi fuerte marcar goles. De córner puede ser que alguno caiga, pero en juego lo veo más complicado. 

 —Tiene buen pie. ¿Le gusta golpear el balón parado tanto directo como indirecto?

 —Sí, sobre todo las faltas laterales se me dan bien. Tengo buen golpeo. Sacar de córner no tengo tanta práctica porque siempre he ido a rematar, no tengo tanta práctica, pero si lo tengo que lanzar lo lanzo, pero no es mi fuerte el lanzamiento de córner.

—¿Qué cree que le está faltando al equipo? 

—No lo sé porque muchas veces lo pensamos y me digo: "¿Por qué no fluimos?". Pero tenemos que atacar más de lo que atacamos, muchas veces nos centramos en jugar mucho en nuestro campo, hay veces que tenemos que intentar jugar más en campo rival y ahí es más fácil crear ocasiones si estás más cerca de su área. A veces, al estar tan lejos nos cuesta, hay veces que hacemos jugadas buenas y haces ocasiones de peligro porque a veces hacemos jugadas de locos, pero sería más fácil si estuviéramos más cerca del área rival a la hora de generar más peligro, tener un poco el equipo más junto, intentar defender un poco más alto, sobre todo intentar estar más en el campo del rival, que estamos mucho en nuestro campo propio y eso nos dificulta bastante el ataque.

—¿Cómo vivió el cese de Yago Iglesias?

—No lo esperábamos. Creíamos en la idea que él tenía, los compañeros todos más o menos sabíamos lo que él quería, que eso es un proceso largo porque sé que la idea suya no es fácil de entender para ciertos jugadores, pero llevaba desde el principio de temporada y todos los jugadores tenían claro lo que había que hacer. No esperábamos su cese. El fútbol va de resultados, el club toma decisiones y no porque no crean en el entrenador, sino por cambiar la dinámica, es más fácil echar al entrenador que a veinte jugadores, aunque creamos en las ideas del entrenador. 

—¿Cómo se está encontrando en Lugo fuera del campo?

 —Muy tranquilo, no suelo hacer mucho, entrenar, llego, como, duermo la siesta, voy al gimnasio, llego, ceno y hasta al día siguiente. Hay veces que vamos a tomar algo con algunos compañeros, pero rara vez.  Sobre todo, tengo la rutina muy marcada, mi día a día se me pasa rápido, tampoco hago gran cosa. Ahora mejor que llega el buen tiempo e iremos a tomar por ahí algún café o algo más, pero poco por ahora.

 —¿Qué le enseñó la lesión?

—Sobre todo, disfrutar del momento en el que estás, eso siempre, la lesión me llegó en un momento que me encontraba muy bien. He estado mucho tiempo parado y ahora valoro que ahora estoy bien, que estoy jugando, que puedo ir a entrenar. Cuando estás en el otro lado ves que no puedes hacer nada y es un poco frustrante. Entonces, aprendí a valorar esos pequeños detalles de poder ir a entrenar, de estar bien, sobre todo eso, que antes no lo valoraba tanto y ahora si algún día no haces un entrenamiento tan bueno pues es un entrenamiento, no pasa nada, que hay cuestiones mucho peores, aprendes a ver y valorar un poco más las cosas. 

—¿Cómo es jugar en el estadio Ángel Carro?

 —El césped está muy bien. Tenemos esa espina de que en los últimos partidos no nos están saliendo las cosas, pero tenemos que tener calma, tampoco podemos meternos más presión de la cuenta. Entonces, a seguir con la mente un poco limpia, a ver si esta semana hacemos un buen partido y la que viene intentar hacerlo igual que lo estamos haciendo ahora fuera. Fuera nos están saliendo las cosas bien. A ver si conseguimos una dinámica buena de sensaciones de juego y de puntos, deberíamos tener opciones serias de play-off porque jugadores buenos tenemos, lo único que nos falta es tener esa sensación de avasallar al otro equipo, crear una sensación de peligro constante, no una vez cada quince minutos. 

—¿Cómo fue su experiencia de tres temporadas en el equipo Botev Plovdiv, en Bulgaria, y ganando la Copa 2024?

—Muy bien, me sorprendió para bien porque el club era muy serio, con un dueño que tenían antes porque ahora han cambiado y tienen otro, pero el dueño que estuvo en mi etapa hizo las cosas muy bien  en ese club. Jugamos previa de Europa dos temporadas, de tres de los que estuve en Bulgaria. Fui porque jugaban en Europa, vi las instalaciones que tenían y eran increíbles, tenían mucha ambición. Me extrañó mucho para muy bien sobre todo en esos países que los aficionados viven el fútbol una locura, que los niños, los padres, todos cantan allí, no es como en España, que hay veces que vas a ver partidos y los vas a ver solo. Allí canta todo el estadio, es una locura. Eso me llamó la atención de allí y guardo muy buenos recuerdos, también de Croacia. Fui feliz en ambos países también porque las cuestiones a nivel deportivo me fueron bien. Entonces, eso también ayuda a que estén más contentos, pero guardo buenos recuerdos de ambos países. 

—¿Cómo es el fútbol búlgaro?

 —Allí hay muchas diferencias, hay cuatro equipos que son serios, que son potentes, que invierten mucho dinero y tienen buenos jugadores, pero hay otros que no invierten apenas nada, que no tienen infraestructura, se nota mucha diferencia entre unos y otros, hay muchas diferencias, pero si estás en los que son buenos pues es más fácil (sonríe). Jugué, por ejemplo, con un mediocentro que acaba de fichar el Olympique de Marseille, que se llama Tochukwu Nnadi, y por el que pagaron seis millones de euros. 

—¿Cómo es la vida en Bulgaria?

—También me sorprendió para bien. Toda mi familia, mis amigos cuando llegaban se quedaban como diciendo: "¿Pero esto es Bulgaria?". Porque hay mucho lujo, hay muchos restaurantes buenos, mucha seguridad en la vida normal, en el día a día. Allí no hay rejas, a mi madre le extrañaba eso, que cuando llegaban allí decía: "¡Pero si no hay rejas en las casas!". Eso es como que el país es seguro, podías ir por la noche sin ningún problema. La vida es barata, la verdad, muy barata, comías muy barato allí y comías bien, se vivía bien porque podías hacer muchas cosas por poco dinero. Es un país que recomiendo que la gente lo visite porque les va a sorprender. Es un país bonito.

—¿Cómo es el fútbol croata? Jugó en el NK Istra dos temporadas entre 2020 y 2022.

—Son un poco más directos que el fútbol búlgaro, el juego búlgaro es un poco más de control, el fútbol croata ataca más también. Es diferente porque hay solo diez equipos en Croacia. Entonces, la liga es más corta, hay más nivel, tampoco mucho, pero también hay algo más de nivel porque hay menos equipos. Entonces, se acorta, se juega cuatro veces contra cada equipo. La liga está ahora un poco más igualada, antes había cuatro equipos que se descolgaban mucho del resto. Es buena liga, salen muchos buenos jugadores de allí. Yo he jugado con varios que pagaron, por ejemplo, 21 millones el Ajax por un central que jugó conmigo (Josip Sutalo) y por un delantero muy bueno primero lo vendieron por 3 y luego por 4, ahora irá con Croacia al Mundial (Dion Drena Beljo), jugó en la Bundesliga (FC Augsburg), es un delanterazo. Es una buena liga, sobre todo si eres joven.

 —¿Cómo era la vida en Croacia?

 —Bien, me gustó más Bulgaria que Croacia porque la ciudad era más grande (Plovdiv). En Croacia vivía en una ciudad más pequeña (Pula), pero era costera. Entonces, al ser costera había mucha vida en verano, pero en invierno era un poco aburrida, pero también muy bien, una ciudad tranquila, que se vivía bien, el clima estaba bien, estuve bien también allí.

 —¿Cómo fue jugar en Europa League con el Botev Plovdiv en un estadio como el del Panathinaikos?

—Muy bien. Esa temporada teníamos un equipo bastante bueno, pensamos que podíamos hacer algo serio en Europa, llegamos a la tercera ronda, no llegamos a la última, pero lo disfrutamos mucho porque teníamos buen grupo y buenos jugadores. Nos daba igual contra quién jugáramos. Allí en su campo perdimos 2-1, tuvimos ocasiones para empatar. Después, en nuestro campo fuimos al ataque y se nos complicó, pero íbamos a disfrutar, no teníamos presión ni miedo ante ningún equipo porque teníamos buen grupo.

 —¿Cómo recuerda ganar la final de Copa de Bulgaria 2024 con el Botev Plovdiv?

 —Eso fue increíble, también porque allí lo viven mucho. Era la cuarta Copa que ganaba el club en su historia. Teníamos muchísima afición, la gente se notaba que venía ilusionada, incluso cuando ya estábamos en semifinales. Llegaba la final y se transmitía eso en la ciudad y ganarla te da una satisfacción, sobre todo por la gente, por nosotros también, pero más que nada por la ilusión que había en el entorno. Eso fue muy satisfactorio para todos nosotros. 

—¿Cómo recuerda su etapa en el Alavés?

—Muy bien, estuve tres temporadas allí en el filial, ascendimos a Segunda B, pero la siguiente temporada se paró por el covid. Jugamos a muy buen nivel. Incluso el club me renovó por cuatro temporadas. Fui dos temporadas cedido a Croacia (al NK Istra), volví a tener dos temporadas más con el primer equipo en Segunda División, lo que pasa es que me llegó la opción de este equipo de Bulgaria (Botev Plovdiv), que apostó muy fuerte por mí porque me verían jugar en Croacia y me hizo ilusión. Yo sabía que en el Alavés no iba a tener los minutos que yo iba a querer en Segunda División. El entrenador contaba conmigo, que iba a ser importante, pero tú sabes cuándo vas a ser realmente importante y cuándo no. Entonces, yo sabía que iba a tener minutos, pero no los que a mí me gustaría tener. Me salió la opción de Bulgaria (Botev Plovdiv), veía que era un equipo que jugaba en Europa, yo vi eso de cerca en Croacia y yo decía: "Yo también quiero jugar en Europa". Decidí ir allí por eso, pero guardo muy buen recuerdo del Alavés, estuve feliz y estuve bien. 

—Víctor Moreno, ex director deportivo del Lugo, coordinó en su momento los equipos conveniados del Alavés en el extranjero. ¿Tuvo relación con usted?

—El Alavés controlaba todo. Ahora no tanto, ahora tienen un director deportivo más específico, es croata y tiene más libertad. Nosotros nos fuimos cinco o seis jugadores dei Alavés B al NK Istra. Con Víctor tengo buena relación, pero tenía más relación con Sergio (Álvarez Fernández), director deportivo. Sergio fue el que hizo que yo fuera al NK Istra y el que apostó por mí para fichar por el Alavés. 

 —¿Cómo recuerda ir convocado en Primera División con el Alavés al Camp Nou, en Mendizorrotza contra el Espanyol y en el Santiago Bernabéu?

—Incluso al principio lo veía normal porque hice la pretemporada con ellos. Ahora miro para atrás y digo: "Tengo esa espina clavada de que no llegué a debutar". Antes eran solo tres cambios y entonces no es como ahora que hay cinco. De hecho, yo creo que contra el Barcelona hubiera debutado porque salí de los tres primeros jugadores a calentar, lo que pasa es que se lesionó un compañero. Pero eso es algo anecdótico, incluso, si debutas, pero si después no te quedas has debutado, te quedas con eso, pero lo que importa es permanecer y no solo llegar, pero me encontré muy bien ahí y estuve dando buen nivel. Incluso creía que me iba a quedar en el primer equipo porque faltaba una ficha, que después trajeron a Dani Torres, pero me veía con opciones incluso de poder quedarme, pero es complicado y más con equipos que se jugaban tanto. 

 —¿Cómo era Abelardo Fernández como entrenador?

 —Muy cercano, tengo muy buenos recuerdos de él, me transmitió mucha cercanía y en parte el nivel que di fue gracias a él porque hay otros entrenadores que a los chavales jóvenes los tienen un poco más de lado. Él contaba conmigo como uno más. 

—¿Le llamó la atención especialmente algún compañero del Alavés por su juego?

—Sí, sobre todo "Burgui" (Jorge Franco Alviz), un extremo, que es extremeño igual que yo. Yo lo había visto, pero entrenando me asombraba muchísimo porque en el uno contra uno era muy determinante. Después en los partidos no acaba de ser como yo lo veía en los entrenos y yo decía: "Joder, si en los entrenos eres una locura y en los partidos no". Ahora ya por desgracia se retiró porque tuvo varias lesiones graves, pero yo le veía mucho potencial. Después, Joselu (Mato) era una locura, hacíamos evoluciones de once contra cero y todos los centros eran goles. Y yo decía: "¡Es increíble!". Me sorprendió mucho. 

—Usted jugó la Europa League y la Conference League. ¿Notó diferencia de nivel entre ambas competiciones?

—Sí, obviamente en la Europa League hay equipos más serios. En la Conferencia hay muchos equipos que se meten, pero no son buenos, lo que pasa es que son ligas inferiores, están ahí, pero en la Europa League todos los equipos son importantes y son serios. En la Conference hay algunos que si tienes un poco de suerte con el bombo te puede tocar alguno más flojo. Hay equipos más asequibles en la Conference que en la Europa League.