La magia de Lucas Pérez, demasiado rival para el Lugo

Emilio Rosanes

CDLUGO

César Quian

03 mar 2024 . Actualizado a las 23:01 h.

Excelente puesta en escena del conjunto lucense. Con un sistema de juego 1-4-1-4-1 y un estilo de juego basado en la posesión con una solidaria presión sobre la salida del balón del adversario, el equipo de Roberto Trashorras plasmaba en el terreno de juego su carácter y su forma de entender este deporte.

Un escenario que tuvo su punto de inflexión con la sabia capacidad para interpretar el partido del jugador que decidió descender dos categorías para liderar el proyecto deportivista. En su primera aparición en el encuentro (luego vendría el gol y la magia de sus tres asistencias) simuló, de forma exagerada, una entrada carente de infracción alguna, originando la expulsión de su propio técnico, quizá más nervioso por la incapacidad de hacer frente al caudal de fútbol lucense que por las decisiones del colegiado. Un punto de inflexión que transmitió calma y paciencia a los coruñeses, para adelantar sus líneas y detectar puntos débiles en el entramado lucense. El aprovechamiento de espacios a las espaldas del pivote Thiago Ojeda, las pérdidas de balón en la fase de inicio del juego, el error en la elección de la entrada sobre la temporización en propia área y la deficiente vigilancia de espacios constituyeron factores determinantes.

Notable lectura de Trashorras introduciendo un triple cambio que se traduciría en una notable mejora del juego lucense, con constantes superioridades numéricas en banda derecha, aprovechando la relajación en tareas defensivas de alguno de sus rivales, evidenciado en la acción del 2-1. Cuando parecía que las dudas retornaban en el Dépor, la generosidad con Ximo Navarro por parte del colegiado, espléndido hasta ese instante, no tuvo su continuidad con Alberto López, decisión determinante en la última fase del partido, en la que los deportivistas hicieron valer su superioridad numérica