Fran Justo, creciendo desde abajo y con pizarra camaleónica

Millán Gómez LUGO

CDLUGO

ALBERTO LÓPEZ

24 nov 2022 . Actualizado a las 20:45 h.

El Club Deportivo Lugo estaba evolucionando, transmitía una sensación de mejora desde las últimas cinco jornadas, es decir, desde la victoria contra el Burgos hasta la primera mitad o los tres primeros cuartos en Andorra. Pero cuatro goles encajados en escasos minutos han afectado anímicamente y han supuesto un cambio de entrenador. Tres victorias en dieciséis jornadas. En Andorra, el Lugo no sufrió a nivel defensivo en la primera mitad y generó más que el contrario, pero desde el 1-0, inclusive, fue una debacle total. Las declaraciones de Xavi Torres, líder del equipo, en zona mixta y las lágrimas de Josep Señé cuando fue sustituido fueron elocuentes, al margen del propio lenguaje gestual de Hernán Pérez al terminar la conferencia de prensa tras el partido.

Ahora llega Fran Justo, un entrenador de solo 33 años que ha comenzado desde abajo con sendos éxitos con el Ourense CF, al que guio hasta una final por el ascenso a Segunda B en 2020, el ascenso con el Arenteiro a Segunda B - Segunda Federación en 2021, la permanencia en 2022 y esta temporada encadenando 19 partidos invicto: 10 en Segunda Federación convirtiéndose en líder de la liga, 8 en Copa Federación proclamándose campeón del torneo ganando la final a domicilio y eliminando en Copa del Rey a todo un Almería, equipo de Primera División, sin apenas sufrir defensivamente. El Arenteiro de Fran Justo ganaba tres veces por semana, cual equipo grande. Y hay que sumarle las dos últimas jornadas de la pasada Segunda Federación en las que tampoco perdió. Un total de 21 partidos oficiales.

Fran Justo está ante una oportunidad fantástica. Conoce perfectamente al filial del Lugo de haberse enfrentado a él en Tercera y domina el fútbol gallego, así como la realidad inestable del Lugo y su actual confección de la plantilla. Un entrenador con diferentes registros y que trabaja diversos sistemas tácticos, algo enormemente valioso en un fútbol donde muchos equipos no dominan excesivas alternativas y donde parece que solo debe haber un plan de partido cuando lo ideal es poder jugar de diferentes maneras. Cuantos más registros, más opciones de ganar. El estilo de juego no es una hoja que haya que entregar al cuarteto arbitral antes del partido, sino algo que puedes ir modificando continuamente. En la amplitud de recursos está la virtud.