«¡Menudo ambiente había en la plaza del Campo cuando ganaba el Lugo!»

Xosé María Palacios Muruais
XOSÉ MARÍA PALACIOS LUGO / LA VOZ

CDLUGO

Vitaliano de la Cruz recuerda que la celebración del ascenso del Lugo a Segunda B fue espectacular
Vitaliano de la Cruz recuerda que la celebración del ascenso del Lugo a Segunda B fue espectacular

Vitaliano de la Cruz recuerda con agrado toda la gente que conoció en la ciudad gracias al deporte

16 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Puede decirse que la etapa lucense de Vitaliano de la Cruz Arnaiz fue breve pero intensa. Jugó dos temporadas en el CD Lugo, en las que el club logró un ascenso a Segunda B: «Mi gran logro», dice. Además aprovechó su estancia para iniciar, en el Colegio Universitario, la carrera de Filología, que continuó en Santiago y terminó en Madrid. También puede decirse que su estancia en Lugo, aunque vive en Madrid, no ha acabado del todo: mantiene contacto con compañeros de su etapa en el club y está pendiente de los resultados de su antiguo equipo.

-¿Hay más factor humano en los equipos pequeños?

-Sí. Cuando más disfruté de eso, fue en Monforte. Allí la gente me acogió muy bien, había proximidad. Había gente que después de los partidos te felicitaba; en Pontevedra y en Lugo, también. Hay gente de Lugo, de Monforte y de Pontevedra que llevo en el corazón. Me escribo aún, de vez en cuando, con gente con la que jugué en el Lugo: Álvarez, Domínguez, Bilbao, Tapia... Tenemos un grupo de WhatsApp y nos comunicamos varias veces al año.

-¿Cambió el fútbol?

-Cambió mucho. El fútbol de hoy es más técnico. Los porteros son máquinas, no hay más que ver ese dominio de los pies. Antes le pasabas el balón al compañero más grandullón para que lo mandase al centro del campo. Los balones de mi época eran más pesados, hoy son más ligeros. Todo tiene que evolucionar, aunque creo que el fútbol es fútbol siempre.

-¿Son para siempre los amigos que se hacen cuando se juega al fútbol?

-Yo me vine para Madrid, pero los recuerdos sí están presentes. Me acuerdo del portero titular del Palencia, Solana, que me dijo que me fuese a Monforte de Lemos. Me acuerdo de Fernando Rey Tapias, compañero mío en el Lemos: era mi ídolo, lo adoraba... Me acuerdo también de Dosi, que era portero en el Lugo, compañero mío.

-Suele decirse que Lugo es más ciudad de baloncesto que de fútbol. ¿Notó eso usted?

-También había interés por el fútbol. Yo jugué una temporada en el estadio viejo, luego estrené el nuevo... Sí había afición. Recuerdo que cuando llovía mucho, íbamos a entrenarnos al pabellón donde jugaba el Breogán. El fútbol no era secundario. El baloncesto era importante, los partidos del Breogán tenían un ambiente impresionante, pero también había sitio para el fútbol. La celebración del ascenso fue espectacular.

-¿Era más calurosa la afición del Lemos que la del Lugo?

-En Monforte me sentí apoyado. En Lugo competía con Moncho y con Dosi, dos porteros locales; me llevé algún palo, pero sin importancia. Cuando iba a comer, por ejemplo, a algún restaurante de la rúa Nova, la gente me saludaba. Incluso me hice amigo de gente que no tenía nada que ver con el fútbol. En Lugo había apoyo al fútbol, había pasión en los partidos. ¡Menudo ambiente había en la plaza del Campo cuando ganaba el Lugo!

-¿Cuesta dejar el fútbol?

-No. En el Pontevedra no jugué nada, se hizo mala temporada y asumí que no se iba a contar conmigo. Me interesaba venir a Madrid, me fichó el Pegaso... No me dolió dejarlo. A los chavales del colegio les encantaba verme jugar en el patio del colegio. ¡Qué ambiente en las convivencias! Me decían: «Venga, Vita; ponte de portero».

«Siempre fui portero. Es algo que se siente, es como si volase», recuerda

Vitaliano de la Cruz empezó a ser portero antes de saber que el fútbol se convertiría en algo importante en su vida. Ser portero, dice, es algo casi innato. «Me gustaba desde pequeñito. Cuando jugábamos en las eras, ya me gustaba», recuerda. Después, alumno en un colegio de Palencia, continuó en la portería. «Siempre fui portero. Es algo que se siente, es como si volase...».

-Un portero no regatea, ni marca goles. ¿Se disfruta en el campo igual que otros jugadores?

-Sí. Además de la responsabilidad que tienes, es una satisfacción especial. Cuando te meten un gol, crees que podrías haber hecho más, pero luego te animas. Estás pendiente de que pueda haber ojeadores, de la opinión pública...

Pendiente del equipo a 500 kilómetros

Vitaliano de la Cruz no solo recuerda nombres de compañeros de equipo o de lucenses que conoció en la ciudad. Esa memoria va acompañada de una cercanía que parece superar sin dificultad los 500 kilómetros que separan la capital de España de Lugo ciudad. Por ello, a los recuerdos de hace algo más de 40 años se le une la atención a la trayectoria del CD Lugo. Como un seguidor más, lamenta la mala racha del equipo y le gustaría que se mantuviese en Segunda División.

Inicio.

Vitaliano de la Cruz Arnaiz nació en Espinosa de Cerrato (Palencia) en 1952. Empezó a jugar en el colegio San Agustín, en Palencia, y luego pasó al Palencia juvenil.

 Trayectoria.

El Buelna, el filial del Palencia, el Palencia, el club Lemos, el Lugo, el Pontevedra y el Pegaso fueron sus equipos.

Evolución.

Estudió Filología y fue profesor en un colegio de los Maristas en Madrid.