Martín Murado: «Disfruto si voy por la calle y veo unos niños jugando al fútbol»

Afirma que los sacrificios del deporte se compensan con satisfacciones

Murado, ante la pista del Sagrado Corazón, donde jugaba siendo un niño
Murado, ante la pista del Sagrado Corazón, donde jugaba siendo un niño

LUGO / LA VOZ

Martín Murado empezó jugando al fútbol sala. Luego se cambió al fútbol. Pasaron los años, y lo que era un pasatiempo se convirtió en algo más. De todos modos, no olvida la parte un poco lúdica que tiene el deporte,

-El fútbol empieza siendo un juego para muchos. ¿Cómo pasó a ser algo más para usted?

-Hay un alto porcentaje de niños a los que les gusta el fútbol; soy uno de ellos. Siempre he disfrutado mucho del fútbol. Cuando estaba en el primer equipo del Lugo, ya vi que, más que una afición, era casi un trabajo. Lo tomé como un trabajo más: requiere mucho tiempo, entrenamientos, viajes, cuidados... Ahí sí que ves que el fútbol, realmente, ya es más que una afición.

-¿Se nota realmente ese cambio, ese paso de un juego a una situación de responsabilidad?

-No noté especialmente el cambio. Mi vida siempre ha estado, de un modo o de otro, relacionada con el fútbol. No cambiaba mucho lo que hacía cuando estaba en el equipo cadete con respecto a lo que hacía en el primer equipo: al final, es prácticamente lo mismo.

-Usted es de Lugo, se formó en la cantera del CD Lugo y llegó al primer equipo. ¿Es una ventaja o un inconveniente ser de casa?

-Desde mi punto de vista, en algunos aspectos fue una ventaja, porque conocía el club: jugaba donde me había criado, deportivamente hablando, y sentía los colores. No es lo mismo competir durante tanto tiempo con la camiseta con la que realmente estás identificado que hacerlo con otra. Entiendo, eso sí, que la exigencia con el jugador de casa es mayor que con el jugador de fuera. Era así, y creo que sigue siendo así.

-¿Sintió en algún momento que como jugador podría haber llegado más arriba, sin haberse quedado en Segunda División B?

-No lo sé. Quizá sí; tal vez no. No es algo que tenga en la cabeza. Al principio, cuando empecé a tener continuidad, que fue en la etapa de Fernando Vázquez como entrenador, quizá. Pero, de todos modos, estoy muy contento de haber tenido las experiencias que tuve como jugador. Hay que vivir el presente y ver las cosas como son.

-¿Es duro retirarse de algo que ha sido importante y agradable?

-En mi caso, puedo decir que fue duro el primer mes o que fueron duros los dos primeros meses. Además, en los últimos tiempos como jugador compaginaba el fútbol con el trabajo. La retirada fue un cambio de vida, pero no fue un cambio drástico. Al retirarme seguí vinculado con el fútbol como entrenador. Desde que empecé a jugar, esta es la primera temporada en que no tengo relación directa con el fútbol, y esa sí es una situación un tanto especial.

-¿Se echa de menos el fútbol después de tanto contacto?

-Sí. Se echa de menos el hecho de jugar, pero también el de competir. Competir cada semana era algo que me gustaba mucho y algo que en algún momento se echa de menos. Pero la vida son etapas, y recuerdo la del fútbol como una de las bonitas de mi vida.

-Va por la calle y ve unos niños jugando al fútbol. ¿Qué siente?

-Disfruto si veo unos niños jugando al fútbol en la calle. No es que me ponga a jugar con ellos, pero sí es algo que me apetece ver.

-¿Merecen la pena los sacrificios que impone el fútbol?

-Creo que sí. Hay momentos en los que no puedes hacer lo que hacen algunos amigos; pero son situaciones que de otro modo no podrías vivir. Doy por buenos los sacrificios que hice, porque las satisfacciones compensan los sacrificios.

«El Lugo lleva muchas temporadas en Segunda, y eso es un mérito enorme»

En las últimas décadas el Lugo logró un ascenso a Segunda División, que supuso una efímera estancia en la categoría de plata, y padeció también un descenso a Tercera. El segundo ascenso a Segunda ha dado paso a una etapa más larga.

-El Lugo lleva varias temporadas en Segunda División. ¿Cuál es su sitio realmente?

-Está claro que la Tercera División no es su sitio. Ahí está compitiendo el filial, que lo está haciendo bien. Cuando yo jugaba, el Lugo solo tenía en su trayectoria una temporada en Segunda División. Creo que su sitio está por ahí, entre la Segunda División B y la Segunda División. Ciudades más pequeñas que Lugo tienen equipos en Segunda e incluso en Primera División. Ojalá algún año estemos un poco más arriba. Es importante que se hagan las cosas bien. El Lugo lleva muchos años en Segunda, y eso es un mérito enorme.

«El jugador lo hace lo mejor posible, pero sin tener la exigencia del entrenador» 

Murado fue entrenador después de dejar el fútbol. Pastoricense Lemos, Sarriana y Taboada fueron equipos a los que dirigió, dentro de una etapa a la que también pertenece su paso por las categorías inferiores del Lugo. Pasar del césped al banquillo supone un gran cambio: «Cambia todo. Es el mismo deporte, pero son dos mundos distintos. El jugador lo hace lo mejor posible, pero sin tener la exigencia del entrenador», afirma. Ahora, sin entrenar, dice que esta situación le sirve para oxigenarse un poco.

Inicio.

Martín Murado nació en Lugo en 1975. Pasó por las categorías inferiores del Lugo hasta llegar al primer equipo.

Evolución.

Jugó en el Lugo en dos etapas, así como en el Xove Lago, en el Castro, en el Foz y en el Iberia.

Actualidad.

Es ingeniero técnico forestal y vive en Lugo ciudad.

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