Presión, solidaridad y equilibrio son las tres claves del éxito del Lugo

Segunda A El equipo es fiel a los principios que le inculcó Francisco desde la pretemporada


lugo / la voz

El excelente inicio de temporada del Lugo se debe a muchos motivos, pero tres de los más esenciales son la solidaridad de todos los jugadores, la presión asfixiante que mantienen sobre los rivales durante los 90 minutos y el equilibrio entre líneas que cada vez está más ajustado.

La solidaridad se demuestra sobre todo en el buen balance defensivo que mantiene el equipo. El resultado es que, excepto en muy contadas ocasiones, escasas fueron las ocasiones en las que fueron sorprendidos en contragolpes del rival, a pesar de haberse enfrentado con varios equipos que dominan a la perfección este sistema de juego.

Los méritos del buen bagaje defensivo del combinado albivermello, solo ha encajado 14 goles en las 16 jornadas del campeonato, no se deben únicamente a los hombres de la retaguardia, que están rindiendo a un buen nivel, el trabajo que desarrollan el resto de integrantes del equipo es fundamental para que el Lugo esté entre los que menos tantos encajan.

La prueba del carácter combativo y solidario del equipo se ve en cada partido cuando futbolistas cuya principal misión es hacer daño en ataque ejecutan acciones defensivas de mérito. Sacar balones peligrosos de su propia área o perseguir a defensas rivales que se incorporan al ataque es norma habitual para los Iriome, Herrera, Barco, Vico Fydriszewski o Albarracín en cada partido.

Uno de los problemas para los del Anxo Carro en el primer tercio liguero son los numerosos problemas de lesiones que están sufriendo, lo que obliga al técnico a realizar continuos cambios en las alineaciones en cada partido. Este inconveniente está pasando desapercibido debido a que los jugadores que han suplido a sus compañeros cumplieron a la perfección y el rendimiento del equipo no se ha resentido en ningún momento.

La premisa principal de la filosofía de Francisco Rodríguez, que manifestó desde el mismo momento en el que llegó al club, fue la presión sobre el contrario desde que su equipo pierde el balón. Los jugadores han comprendido a la perfección esta solicitud desde la primera jornada y la están cumpliendo con unos resultados que están a la vista.

Estilo definido

El estilo de juego muy definido hace que juegue quien juegue apenas se aprecie la diferencia, ya que todos los jugadores han adquirido los automatismos que les inculcaron desde el cuerpo técnico. La prueba de esta filosofía son los cambios que suele introducir Francisco Rodríguez y que en ocasiones sorprenden a los aficionados. El técnico prefiere apostar habitualmente por sustituir a un jugador castigado físicamente, aunque esté considerado como una pieza fundamental, para mantener la intensidad en la presión durante todo el partido.

La consecuencia de mantener un ritmo elevado de juego durante los 90 minutos es que el equipo albivermello ha sacado adelante partidos importante obteniendo goles en el tramo final de los encuentros que les supuso sumar victorias importantes.

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