Una máquina de alto rendimiento

El promedio goleador de Mario Barco destaca en la categoría


Mario Barco (Estella, 1992) es una máquina de alto rendimiento. Apenas ha jugado 160 minutos en partido oficial con la camiseta del Lugo y ya ha visto portería dos veces. Es el segundo futbolista de la Liga 123 con mejor promedio goleador. Marca cada 80 minutos. Solo Guillermo, el delantero centro del Numancia, ha demostrado mejor rendimiento: un gol cada 72. No está nada mal para su debut en el fútbol profesional.

El Lugo fichó a Mario Barco hace tres años y desde entonces la lucha del delantero navarro por tener una oportunidad en el primer equipo no ha tenido descanso a pesar de los contratiempos. Llegó a orillas del Miño en la era de Toni Otero. Le presentó el presidente, Tino Saqués, compartiendo protagonismo con Antonio Campillo, Igor Martínez y Carlos Hernández.

Inicios en el Logroñés

Criado futbolísticamente en el Logroñés, la cantera del Athletic se fijó en el jugador hace cuatro años. Tras temporada y media compitiendo con el filial, terminó el segundo curso en Barakaldo. Marcó seis dianas en 13 partidos y su rendimiento le abrió las puertas del Lugo, aunque solo a medias. Convencidos de que el futbolista todavía tenía que rodarse, los rojiblancos le propusieron pasar el primer año cedido en Somozas. Ocho dianas en 33 partidos dejó el delantero de Estella para los de Míchel Alonso en Segunda B. Cumplía el primero de tres años de contrato con los lucenses, pero las cosas cambiaron para él ese verano. La marcha de Toni Otero de la dirección deportiva y la llegada de Emilio de Dios, ensombrecieron el camino. A pesar de que el futbolista contaba con que se quedaría en el equipo de Luis César Sampedro, volvió a salir cedido.

El Pontevedra de Luisito fue su casa de acogida la temporada pasada. Le marcaron las lesiones, pero aún así dejó para los granates 15 goles en 25 partidos. Con la llegada del calor, Mario Barco regresó al Lugo. Otro director deportivo se sentaba en el sillón de los rojiblancos y otro técnico se animaba a dirigir desde el banquillo. Víctor Moreno y Francisco Rodríguez tenían una premisa común para confeccionar la plantilla: gente joven y con talento. El perfil le iba a Mario Barco como anillo al dedo. Enfilaba su último año de contrato con la primera oportunidad para debutar en el fútbol profesional.

La pretemporada se atragantó para el delantero. Un problema muscular se cebó con Barco antes incluso de disputar su primer amistoso. La recuperación fue lenta y trabajosa. Pasaron ocho semanas hasta que Francisco pudo incorporarle a una lista.

Un debut soñado

El Lugo jugaba en el Ángel Carro contra el Córdoba y a pesar de la última derrota ante Granada (2-0), lo cierto es que el equipo se encontraba en plena racha positiva. Mario Barco salió en el 62 para desatascar un partido sin goles. Debutó con diana y triunfo y aunque poco a poco fue contando con minutos, su papel hasta la fecha ha sido más bien de revulsivo. El sábado en Lorca disfrutó de su primera oportunidad de inicio y no la desperdició. Su tanto empujó a un Lugo que pudo sobreponerse, incluso, de un gol en propia puerta.

Su altura (1,84 metros) y su potencia física le convierten en un jugador desequilibrante en el área, donde se desenvuelve mejor. Es un nueve puro con un buen golpeo con su pierna derecha y que además va muy bien de cabeza. Sus características, más similares a las de Francisco Fydriszewski el Polaco, le hacen combinar perfectamente con el otro delantero del equipo: Cristian Herrera.

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