Juntos, 25 años después de la magia del ascenso del Lugo

La Voz y el Lugo rindieron homenaje al grupo del ascenso de 1992


LUGO / LA VOZ

El fútbol tiene a veces la capacidad de regalarnos tardes mágicas. Una de ellas se vivió en el Ángel Carro hace 25 años, cuando el Lugo consiguió por penúltima vez en su historia la llave de Segunda. Ayer, el Círculo de las Artes fue testigo de otro de esos momentos emocionantes: el reencuentro de aquella plantilla que permitió a la ciudad soñar con el fútbol profesional.

La Voz de Galicia y el Club Deportivo Lugo quisieron rendir homenaje a aquel grupo de jugadores. Algunos llevaban más de 20 años sin verse, pero los abrazos, las sonrisas y la familiaridad era la misma que si hubiesen compartido vestuario antes de ayer. Domínguez, Alvite, Miguel García, Modesto, Montoto, Javi Rodríguez, Carolo, Cacharrón, Tejada, Óscar, Couso, Mandiá, Castro, Sandamil, Illán y Julio Díaz acudieron al acto.

«Lo mejor de este equipo siempre fue el grupo, luego en el campo sabíamos hacer cuatro cosas, pero esas cuatro cosas las hacíamos de memoria», dice Alvite. El capitán, ahora delegado del Lugo, fue decisivo en el último partido contra el Sant Andreu, anotando un gol de cabeza: «Pude ser yo como pudo ser cualquiera». Julio Díaz no se lo creía cuando el árbitro pitó el final ante el Sant Andreu. «Me metí rápido en el túnel de vestuarios y pensé: lo que hemos hecho, esto es un desastre. El club no estaba preparado en aquel momento para dar ese salto», se sincera.

Aquel verano del 92, el Lugo, el patito feo de su grupo, había sobrevivido a una fase de ascenso en la que todos los daban por desahuciados. Su armonía en el campo, su defensa impenetrable y la disciplina mental propia de los ganadores le dio la vuelta a las quinielas. Lugo, tras casi 40 años de travesía por Segunda B, volvía al fútbol profesional.

Carolo: «En el campo que tienen ahora nosotros también haríamos fútbol de toque»

Una de las partes más emocionantes del reencuentro de los jugadores del ascenso del 92 se produjo tras el coloquio. La plantilla al completo se subió al autobús del Lugo y visitó las instalaciones del Ángel Carro. «¿Habéis pasado por el estadio?», preguntaba Carolo en el clímax del coloquio, «en el campo que tienen ahora nosotros también haríamos fútbol de toque». El comentario del que fuera delantero del Lugo en aquel momento hizo que estallasen las risas de sus compañeros. Los de Julio Díaz no se caracterizaban precisamente por el fútbol combinativo que Quique Setién implantó a la vera del Miño. «Nosotros éramos de toque, toque y gol. Toque, toque y gol», explicaba entre risas.

Tino Saqués quiso que no perdieran detalle de las instalaciones del estadio lucense, que se reformaron recientemente, con su llegada a la presidencia. Visitaron los vestuarios, el palco y la sala de prensa, donde Carolo, Julio Díaz y Cacharrón simularon una rueda bajo la atenta mirada del resto de sus compañeros, improvisados periodistas. También tuvieron la oportunidad de bromear en la zona mixta y recordar cómo era hace un cuarto de siglo la instalación deportiva. Hubo tiempo además para bajar al campo. Allí Saqués hizo entrega a los héroes de aquel ascenso de una camiseta serigrafiada para cada uno.

Homenaje a Chamorro

Los jugadores tuvieron además un momento de recuerdo para uno de sus compañeros: Fernando Iglesias Chamorro. La plantilla tuvo unas palabras en recuerdo de la memoria de su compañero, fallecido en el año 2000. En el campo se acercaron hasta la portería del Fondo Norte, la que protegía el cancerbero y depositaron un ramo de flores.

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