Lugo / La Voz

Son los exitosos representantes del fútbol gallego en la Segunda División. El Lugo y el Deportivo convertirán esta tarde el Ángel Carro, que vivirá un lleno histórico, en un recinto con aires de fiesta. Los lucenses aspiran a dar un paso hacia el sueño de la fase de ascenso; los coruñeses, mantenerse firmes en su apabullante liderato. Dos equipos, dos entrenadores, dos estilos para buscar la victoria, en el coliseo del Miño, a partir de las seis y cuarto de la tarde.

Cerca de 8.000 espectadores (casi la mitad para cada equipo) garantizarán el primer lleno del Ángel Carro desde que cuenta con la grada supletoria que lo cierra por el sur. Llegará con el primer derbi que ambos dirimen en él desde hace 39 años (entonces, en Tercera, se resolvió con 1-0).

En la ida, en Riazor, los noventa minutos se completaron como empezaron, con tablas sin goles. Entonces, ya se constató el diferente ideario con el que ambos equipos saltan al campo como costumbre: el Lugo se mantuvo fiel a su esquema de tocar y crecer a través de la posesión, como le gusta a Quique Setién. El Deportivo, como toda la temporada, mostró su vertiente más rocosa, muy difícil de traspasar el entramado planteado por Fernando Vázquez.

A ambos les ha ido bien con sus principios, y más, teniendo en cuenta sus objetivos de partida en la temporada. Además, rojiblancos y blanquiazules llegan en momentos óptimos.

Los de Setién han convertido el Ángel Carro en un lugar inexpugnable en las últimas jornadas. En su feudo han recuperado el instinto goleador, ese que ha sido su principal caballo de batalla, para hacer caer de forma consecutiva, en una especie de in crescendo, a Recreativo (2-0), Mallorca (2-1) y Ponferradina (3-0).

Pero es que tampoco se queda corta la racha en que se encuentran inmersos los deportivistas como visitantes, pues han dado cuenta nada menos que de Zaragoza (0-1), Castilla (0-2) y Mallorca (0-3).

Dos potentes cartas de presentación de lo que puede suceder sobre un césped lucense en el que los dos entrenadores volverán a situar a un buen número de jugadores de la tierra. Los Pita, Manu o Seoane por parte local, o los Juan Domínguez, Insua o también Seoane, por la visitante. Porque ese es uno de los rasgos que une a dos escuadras con metas tan dispares al comienzo (permanencia, por un lado; recuperar la máxima categoría, por el otro): el recurso a futbolistas gallegos, que cuentan con papeles determinantes en sus esquemas. Con ellos darán el esprint final hacia sus objetivos.

Sueños

El del Lugo pasa por sumar los 52 puntos. De esta forma se quitaría, si es que existiese, cualquier tipo de preocupación. Y podría pensar, si consiguiese la victoria, en disfrutar de los últimos cinco partidos de Liga, sin ningún tipo de presión, y soñando en colarse entre los cuatro elegidos que disputen la promoción de ascenso a Primera, lo que supondría un éxito sin precedentes en su historia.

Una máxima categoría que, en el lado del Deportivo se encuentra a la vuelta de la esquina. Es más, ganar en el Ángel Carro acercaría tanto al líder al ascenso matemático, como que con un triunfo más, el próximo fin de semana en Vitoria frente al Alavés, incluso podría celebrarlo si se dieran los resultados adecuados entre sus perseguidores. El derbi lo sorprende en su particular cuenta atrás hacia el objetivo final.

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Paso al fútbol con sabor gallego