Bota de oro busca equipo

Pablo Couñago, en paro tras su regreso de Vietnam, se entrena con el Choco de Redondela a la espera de una oferta


vigo / la voz

El pasado marzo, Pablo Couñago (Redondela, 1979) emprendía una nueva aventura en su vida. Fichaba por el Dong Tam Long An de Vietnam. «Me apetecía salir de Europa para conocer otra cultura futbolística y otro país al que si no vas a jugar o de vacaciones sería difícil llegar. Una experiencia muy positiva, porque jugué bastante y también marqué goles, cinco en diez partidos», cuenta el delantero.

Seis meses después, y tras proclamarse campeón de Liga con su equipo, Couñago está de vuelta, pero en el paro. Deja Vietnam cansado de aquel otro fútbol que quería vivir. «Su forma de trabajar es muy diferente a lo que nosotros estamos acostumbrados. Hacen muchas dobles sesiones y se concentran tres días antes de los partidos. Al final la vida se hace muy pesada. Mi familia y yo lo acusamos», admite el delantero forjado en la cantera del Celta.

De vuelta en casa, entrena habitualmente con el Choco, de la Preferente Sur, mientras encuentra otro destino: «Estoy a la espera de que me pueda aparecer alguna oferta. El mercado de fichajes está cerrado para los jugadores que tienen equipo, pero yo al estar libre puedo firmar en cualquier momento», recuerda.

En Inglaterra Couñago se revalorizó como futbolista. En el 2001 se desvinculó del Celta para firmar con el Ipswich Town, uno de los clubes punteros de la segunda categoría: 40 goles en cuatro temporadas le abrieron de nuevo las puertas de la Liga española tras la llamada del Málaga. Un viaje de ida y vuelta. En el 2007 regresó al Ipswich.

Sus características se adaptan bien al fútbol de las islas: solidario, hábil, rápido y sobre todo rematador. «Mis mejores temporadas a nivel deportivo las viví allí, es un fútbol que me gusta y que me viene bien», admite.

Couñago todavía es recordado por muchos como el delantero que se alzó con la Bota de Oro del Mundial sub-20 de Nigeria (1999), donde España se proclamó por primera vez en su historia campeona del mundo. De aquella generación forman parte su compañero en el Celta Coira, el gallego Álex Lombardero o Aranzubia, y también Xavi, Casillas y Marchena, que años después reeditarían ese éxito con la selección absoluta.

«Xavi ya se veía que era un jugador especial, aunque creo que ni él mismo se imaginaba llegar a donde llegó. Ahora mismo se le puede considerar el mejor centrocampista del mundo e incluso podríamos discutir si de la historia», afirma Couñago.

Ahora, alejado de los focos, Couñado espera una llamada para seguir haciendo lo que más le gusta: marcar goles. No descarta hacer las maletas, aunque le sucede la posibilidad de fichar por el Lugo, que busca un delantero: «Es un club atractivo para cualquier futbolista. Está en Segunda y lleva dos o tres años practicando un gran fútbol».

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