Los concellos dejan de subcontratar matanzas de perros con la nueva ley

Animales que antes se sacrificaban mirando hacia otro lado ahora viajan a Holanda


cee / la voz

«Os cans non sei para onde van nin o quero saber», afirmaba no hace muchos meses un representante municipal de la zona, de los pocos que no pasaba de todo en lo que al abandono de mascotas se refiere. A donde iban era más que evidente: a una muerte casi segura que llegaba más o menos al tiempo que se llenaban las instalaciones de la empresa de recogida de turno y había que dejar paso a los siguientes. De hecho, el sistema dio lugar a auténticas matanzas -legales eso sí- pero que removieron conciencias, aunque Galicia no fuese precisamente el sitio donde más se investigó al respecto.

Desde el 11 de enero eso se acabó y, al menos en la Costa da Morte, la entrada en vigor de la Lei 4/2017, de 3 de octubre, de Protección e Benestar dos Animais de Compañía de Galicia, ha supuesto un antes y un después. Primero porque la propia normativa impone el sacrificio cero, pero, sobre todo, porque está dando lugar a un cambio de mentalidad generalizado en el que los concellos empiezan a darse cuenta -especialmente porque les va al bolsillo- de que, a medio y largo plazo hacer las cosas bien sale más rentable que mirar hacia otro lado. De hecho, al margen de los que ya tenían una gestión más o menos institucionalizada, caso de Carballo, hay verdaderos ejemplos positivos, como el de Fisterra, donde ya están en otro nivel, el de la regulación de la colonias de gatos callejeros, o Muxía, que a través de información a los vecinos ha logrado disparar el número de mascotas censadas.

La estancia de un perro en un centro de acogida ronda los seis euros diarios, de media porque luego hay convenios que pueden abaratar la factura y los concellos, los que han sabido moverse al respecto, van a obtener subvenciones de la Xunta. Por lógica, a todos les interesa que esas recogidas y estancias sean las menos posibles, por lo que ya se observan medidas en el sentido de incrementar el rigor de los censos y difundir entre la población los beneficios de cumplir con la normativa.

«Ao mellor levas toda a vida pagando un seguro e como resulta que o can non ten chip, tirastes cos cartos. Por iso que ao propietario tamén lle interesa e concellos que nunca pensaran de facer un censo agora estannos pedindo que llo fagamos», explica Óscar Villar Moure, de A Cova do Lobo de Brandomil (Zas), que ha creado para la asistencia a los concellos la empresa Xestión Ética do Abandono (XEA), situada en el centro de esta revolución en la Costa da Morte y que pasó de solo darle trabajo al propio Villar a emplear ahora otras tres personas. Con convenios firmados o sin ellos asisten a Brión, Santa Comba, Mazaricos, Dumbría, Carnota, Fisterra, Muxía, Camariñas, Zas, Padrón, Rois, además de llevar la lacería de Santiago y la retirada de animales asilvestrado en Ordes. Su valor diferencial es, como señala Óscar, que disponen de «un recinto de 350.000 metros cadrados, ampliable noutros 110.000 e todos os cans, todos os días, sexa máis ou menos dependendo de como estea o tempo saen a correr pola herba», destaca el cuidador, que es además perito judicial, o instructor de defensa, rescate e instrucción, entre otras especialidades relacionadas con los perros. En cualquier caso y pese a esas buenas condiciones, algo que ahora también valoran los concellos, Villar asegura que ellos no quieren «ser un almacén de cans», porque, por bien que estén, «onde mellor están é nunha casa». De ahí que estén muy centrados en la adopción, incluso internacional, sobre todo hacia países como Holanda.

Los grifones que aquí descarta la caza acaban como mascota valorada en el Reino Unido

 

 

Como explica Óscar Villar, el veterinario Pablo Valle y otros especialistas muy implicados en contra del abandono la solución no está en la recogida. Eso solo es un parche ante una situación sobrevenida. El camino va en la dirección de que la gente sepa que es un servicio más que le puede exigir al Concello, como el alumbrado público, que los ayuntamientos tomen medidas porque cuanto mejor lo hagan menos pagarán y que la situación se acerque a la de países como Holanda, donde el abandono prácticamente no existe y para tener un perro sin castrar pagas un impuesto al año.

Allí acaban buena parte de los perros en adopción internacional de XEA, que realiza más o menos un viaje al mes y otro a Reino Unido, donde por ejemplo los grifones, que aquí acaban abandonados fundamentalmente por la caza, allí se valoran especialmente por su docilidad como mascotas. Asociaciones de estos países pagan la mayor parte de los gastos y el resto, los concellos.

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