Incertidumbre y miedo en Baio con la proliferación de robos en vehículos

En las últimas semanas se han producido varios hurtos, también en un comercio

T. Longueira
Carballo / LA Voz

Apenas tres minutos tardó una vecina de Baio en aparcar el coche, recoger a su hija de la academia y llevarla de vuelta al vehículo. En ese instante, a alguien le dio tiempo de romper la ventanilla del acompañante y llevarse el bolso que había bajo el asiento y que contenía «mil e pico» euros que la afectada pretendía destinar a hacer unos pagos. «Son moi rápidos. Non podo xurar que non se me vise a correa do bolso dende fóra, pero é que foron apenas tres minutos», señala esta vecina, Irma, que confiesa no sentirse segura ya por el pueblo.

«Non quero nin imaxinar que a miña nena estivera dentro do coche nese momento, porque non lle pasaba a impresión na vida», dice la mujer, a quien ahora le da «pánico» ir al cajero de Baio.

Además del dinero, se llevaron también unas gafas de sol y la documentación que tenía en el bolso (el móvil lo llevaba consigo). Ya ha puesto la correspondiente denuncia en el puesto vimiancés de la Guardia Civil, pero dice no tener muchas esperanzas de recuperar lo perdido. Incluso su marido y un compañero buscaron por los contenedores ese mismo día (el robo sucedió hace justamente una semana), para ver si, por lo menos, lograban recuperar la documentación. Pero no encontraron nada.

Pese a ser altamente improbable, porque el dinero lo extrajo por la mañana y ya hizo varias gestiones de por medio, en un principio pensó que la habrían seguido desde el banco. «Pero despois, ao ver que o meu caso non foi o único e que, ao parecer, houbo máis roubos en Baio, xa vin que se aproveitaron do descoido», dice Irma. Que ella tenga constancia han robado a una repartidora de una panadería, hasta en dos ocasiones; a una señora que dejó el coche sin cerrar cerca de la iglesia, y a la cual le sustrajeron hasta un mollete de pan; a un joven al que le llevaron herramientas de trabajo de una furgoneta y en la tienda Vístete.

En este último caso, y tal y como confirma su responsable, se trató del móvil de una de las empleadas. «Entraron dúas chicas e unha delas comezou a pedir varios abrigos de cores diferentes, mentres a outra aproveitou para coller o teléfono, que estaba nunha esquina do mostrador», señala Rocío. También interpusieron una denuncia, «máis que nada para que lle bloqueen o terminal e non poidan acceder ás súas fotos nin aos datos que tiña no móbil», dice.

Esto pasó hace «uns 15 días», y desde entonces se sienten tremendamente inseguras: «Sobre todo a última hora da tarde, na que xa apenas hai xente na calle, e aínda que entre unha persoa roubar, non te das conta. Pon os pelos de punta o que está pasando ultimamente por Baio, e tamén algo por Vimianzo, sobre todo nos días de feira», insiste Rocío.

Se amplía, así, el radio de afectación por estos hurtos menores, de los que ya hubo varias denuncias coincidiendo con el puente de Difuntos, y en algunos casos fueron sustraídas cantidades importantes en funerales y celebraciones multitudinarias: en Cambeda, en Cereixo, en el municipio de Zas... Y, además, también hay constancia de varios hurtos bastante recientes en vehículos aparcados cerca de los pantalanes de O Ézaro, en Dumbría.

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