«Atiendo diez parroquias y tengo que organizarme bien, con tiempo, para llegar a donde se pueda»

Francisco Gómez es el cura de Zas. De un extremo a otro hay unos 30 kilómetros

m. s.
redacción / la voz

Francisco Gómez es uno de esos curas todoterreno que tiene que llegar a cada rincón de su comarca para atender a todos los feligreses. Es el encargado de la Unidad Parroquial de Zas, adonde llegó hace cuatro años: «Al principio me asignaron seis parroquias, pero, con el fallecimiento de un compañero y la jubilación de otro, ahora atiendo diez». Pese a la carga de trabajo se siente afortunado porque «todas están en el municipio, aunque de un extremo a otro hay unos 30 kilómetros».

Francisco explica cómo es capaz de atender a tantas personas: «Organizándome bien, con tiempo, para llegar a donde se pueda. Claro que no doy misa todos los días en todas las parroquias, tengo un límite marcado por las normas. Los sábados doy tres misas, y los domingos, cuatro. Hay cuatro parroquias que tienen misa todas las semanas y en las dos principales, Zas y Baio, son siempre a la misma hora. Hay otras seis que, desde hace siglos, son matriz y anexo (se dividieron en dos por la cantidad de fieles que había), y esas son las que se turnan». Aunque parece un auténtico rompecabezas, lejos de quejarse, lamenta no poder hacer más: «Me dio lástima cuando empecé a hacer turnos porque hay bastante gente que va a misa. La zona que llevo no ha llegado a los límites de despoblación que sí padecen otros compañeros».

Durante el resto de la semana el servicio se centraliza para facilitar las tareas. «Aunque mucha gente piensa que el trabajo del cura es solo decir misa, hay que preparar a los novios, labores de despacho, mandar correspondencia, la catequesis con los niños, con los padres para los bautizos... A esas cosas tienen que venir a Zas o a Baio. Luego tengo que sacar tiempo para visitar a los enfermos, llevarles la comunión y hacer todo lo que sea posible en el pueblo. Además, por semana hay novenas en todas las parroquias y doy misa todos los días en las dos capitales». Lo cierto es que lo lleva bien, es de los que piensan que «tienes que estar en movimiento si quieres atender a la gente. Hay que ir a buscar a las personas, no esperar».

Sobre la falta de curas, cree que «las vocaciones se mantienen, el problema es la edad de los sacerdotes». También relaciona el descenso con la despoblación: «Hay cuatro entierros al año y ningún bautizo».

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«Atiendo diez parroquias y tengo que organizarme bien, con tiempo, para llegar a donde se pueda»