Las ordenanzas de control de las mascotas se incumplen en la zona

Las normativas de identificación e higiene se saltan sin que haya sanciones

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t. longueira
cee, carballo / la voz

Todos los concellos de la Costa da Morte tienen ordenanzas municipales referentes a la tenencia y control de las mascotas, ya sean específicas y actualizadas o genéricas e incluidas dentro de normas más generales de limpieza y ornato público.

Sin embargo, ver a un policía denunciando a un vecino por no recoger las heces de su perro o por llevarlo sin correa ni microchip es poco menos que una excentricidad. Y lo que es peor, aunque la situación ha mejorado de manera sensible en los últimos años, sigue quedando una cantidad muy abultada de dueños de animales que se toman estas cuestiones poco menos que a broma, lo que da lugar a problemas de convivencia, quejas de otros vecinos y situaciones nada agradables, como encontrarse los lugares más apetecibles para pasear, sobre todo en ámbitos urbanos, trufados de heces sin recoger. Y eso que las potenciales sanciones oscilan entre los 50 y los 600 euros dependiendo del municipio y la gravedad y reiteración de la conducta.

La cuestión llegó recientemente al pleno de Carballo, donde quedó de manifiesto que estas conductas siguen sin sanción, aunque el panorama es generalizado en toda la zona. Solo en A Laracha se impusieron algunas multas «en caso de reiteración continuada en el incumplimiento grave de la normativa». Por lo general se «opta por la labor pedagógica» y de concienciación, según apuntaron fuentes municipales. En Ponteceso han optado por colocar paneles informativos en el paseo fluvial o en los marítimos. Según explicó el edil de Obras, José Manuel Pose, «hai xente que actúa de forma correcta, pero outra segue coas actitudes incívicas», aunque no tiene constancia de que se haya sancionado a nadie por este motivo.

Quejas vecinales

En Laxe, el alcalde, José Manuel Mouzo, reconoció que hay quejas vecinales por la proliferación de excrementos en las calles y la presencia de perros potencialmente peligrosos sueltos en los espacios públicos «sobre todo na zona vella do casco urbano». Y advirtió de que «haberá que empezar a ser duros para que os infractores entren en razón».

En Malpica, la edila del BNG, Mar Ordóñez Varela, denunció en el último pleno que en el parque infantil proliferan ejemplares sueltos de razas potencialmente peligrosas «en horarios nos que hai nenos xogando». La concejala, y madre de un menor usuario del parque infantil, citó las siete de la tarde como una de las horas con mayor cantidad de canes sueltos. Incluso explicó en el pleno que llegó a llamar a la Policía Local, aunque, según su versión, los agentes no adoptaron medidas para solventar estas incidencias. El alcalde, Eduardo Parga, dijo haber tomado buena nota de sus quejas y se comprometió a aumentar la presencia policial y sancionar si es necesario.

El problema tiene menor incidencia en los municipios con más territorio rural, como Dumbría, Vimianzo y Zas, donde sí proliferan todavía los animales sin microchip, mientras que en la comarca de Fisterra -también en Camariñas hay quejas- el problema más acuciante son los abandonos. De hecho, el regidor de Cee, Ramón Vigo, recordó que están modificando los estatutos de la Mancomunidade de Fisterra para dar una respuesta conjunta, mientras que el edil de Seguridade del Concello fisterrán, Xan Carlos Sar, destacó otro aspecto: «A xente que ten costume de abrirlle a porta ao can pola mañá e que saia só, como se facía antes nas aldeas». Esos excrementos nadie los recoge.

Muxía logra con cartas a los vecinos subir de 100 a 600 los perros censados y con microchip

Todos los consultados, veterinarios incluidos, señalan que la base es la concienciación y educación de la gente, pero algunas prácticas concretas demuestran que la Administración puede hacer mucho si se toman las cosas en serio. Por ejemplo, el Concello de Muxía envió en torno a 2.000 cartas a prácticamente todas las casas de los municipios informando de los cambios de la nueva ley y las obligaciones para los propietarios. Solo con eso han pasado desde finales de febrero de unos 100 animales debidamente identificados y con microchip a más de 600.

Todo el proceso supuso una carga importante de trabajo para varios departamentos del Concello -por ejemplo el de Medio Ambiente sigue colocando papeleras específicas con bolsas para las heces-, pero «a acollida da xente foi moi boa», como explica el policía Manel Blanco, que ve también mayor concienciación con la limpieza, aunque sigan teniendo problemas, sobre todo en el muelle pesquero y el deportivo.

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