Puentes que resisten todas las crecidas

Algunos son centenarios, unos se conservan bien y otros han sido modificados


carballo / la voz

Hay puentes en esta comarca (y en todas) que han sido fundamentales para enlazar el pasado con el progreso. Sobre todos los de las carreteras comarcales, sobre los ríos importantes. Carballo, Ponteceso, Baio, toda la AC-552... Nada habría sido lo mismo sin ellos. Pero hay otros más pequeños (sin llegar a ser pontellas), generalmente más antiguos, anónimos salvo para los lugares adyacentes, que también han contribuido en buena medida al avance de los respectivos lugares. Fueron tan bien construidos que han resistido a todas las crecidas, las innumerables del agua y las de la ruina del paso del tiempo. Algunos sucumbieron al mal entendido progreso de cubrir de cemento las grandes lajas superiores. Un ejemplo, el de Va da Lama, en Salto, pero hay más.

Además de permitir el paso de los vecinos, los animales y los carros, la llegada de los tractores también acabó hundiendo algunos. En Vilar Ramilo (Zas); en Pasarela, o en A Pontedona, entre Xornes y Cereo, tuvieron el buen gesto de construir el nuevo más allá del antiguo, y este, aun así, ha necesitado mucha ayuda para subsistir. Es un buen ejemplo de ingeniería útil, además sobre un río grande como el Anllóns, y de bella factura, que también se le puede aplicar a otros como el de Lubiáns, mucho más antiguo y famoso. En las obras pequeñas también hay acabados excepcionales, como en el de Vilar, en Zas, donde han sabido mantener las losas de piedra. En el de Oróns (Bamiro, Vimianzo) la integración con el entorno es razonable. Y lo mismo en el de Castro, en Dumbría, no lejos de la capital municipal, con unos pilares fuertes para la estrechez del cauce, y unas losas superiores de buena cantería. Mucho más compactas, por ejemplo, que las de Vadusal (o Vao do Sal, los mayores lo dicen de ambas maneras, en todo caso una zona evidente de vadeo), entre San Cremenzo de Pazos y Daneiro, muy usado en otra época por vecinos de otras parroquias de camino a Baio o cercanías. Pasa sobre un río Grande aún en ciernes. En otro San Crimenzo, el de Dumbría, uno más pequeño salta sobre el río del mismo nombre que kilómetros más abajo forma cascadas llamativas y pasa, ya antes de desembocar en la cola del último embalse del Xallas, bajo el acueducto del Ponte do Peón, la mayor obra de infraestructura de este tipo en la Costa da Morte, con 20 metros de alto.

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