La ola de frío agudiza la pobreza energética en hogares sin recursos

Cáritas o los servicios sociales ayudan pagando facturas o subvencionando calefactores


Cee, Carballo / LA Voz

A estas alturas de partido, y con la recesión económica aparentemente «finalizada», la pobreza energética sigue azotando con fuerza a las familias con menos recursos. «Para una persona con una pensión de unos trescientos euros, pagar 58 en la factura de la luz es mucho», explica Angélica Pose, trabajadora social del Concello de Zas. Esta circunstancia se agudiza aún más con la gelidez del invierno, pese a que en la zona rural rara es la casa que no cuente con una cocina de leña.

En los concellos están tramitando estos meses bonos de la luz a destajo, que ayudan, al menos, a sufragar parte del gasto que supone mantener un sistema de la calefacción eléctrica. «Y mucha más gente que no lo pide, porque no se ha enterado de las condiciones de la nueva normativa, que no impone un límite de potencia contratada», explica Magui Docanto, trabajadora social del Concello de Cabana. Además, en Zas también han tramitado ayudas para la adquisición de fogones o de cocinas de leña. «Cuando vemos que a través de la consellería se retrasaría demasiado, lo hacemos por medio del fondo de emergencia social municipal, para que así puedan beneficiarse lo antes posible».

Cáritas es también un ente al que recurrir en estos casos. Maite Prieto, de Cáritas de Carballo, señala que nunca se topó con una familia que solicitara expresamente un aparato calefactor para su vivienda, aunque si atienden muchas demandas en cuanto a ropero. «En todo caso, cualquier petición que nos haga un usuario es posible llevarla a cabo, estudiando cada caso en particular, claro está», explica.

En Cesullas, por su parte, sí recuerdan muchos casos de este tipo. «E de ter pagado a factura de luz a algunha familia tamén», señala María Jesús Varela, una de las responsables. «Moita xente non acude a nós directamente, pero preocupámonos de visitar ou poñernos en contacto coas familias que o precisan», añade. Ropa de cama, prendas de abrigo, comida... «Todo é pouco, e sobre todo no inverno, que estes problemas se agudizan aínda máis».

Bonos sociales

La concejala de Servizos Socias de Corcubión, Manuela Fernández, explica que solo han tenido un caso el año pasado en el que tuvieron que pagarle la factura de la luz a una familia. Las ayudas de emergencia social que les solicitan habitualmente son más para cuestiones como salud dental o compra de gafas aunque también tienen asumido algún alquiler. «Aquí en Corcubión a cousa non é tan grave. Ademais, non sempre a xente que máis o precisa é a que vén a pedircho, por vergoña ou polo que sexa».

Su homóloga fisterrana, Rocío Mariño, señala que no han tenido casos recientes de emergencia social en este sentido. Lo que sí realizan de manera frecuente son tramitaciones del bono social, que permite a las familias con pocos recursos acceder a bonificaciones.

El presidente de Cáritas Parroquial de Cee, Luis Ayala, señala que ayer mismo tuvieron que pagar un recibo de la luz para evitar que le cortasen el suministro a una familia, que ya había recibido varios apercibimientos. «Non son cousas de moito prezo, pero si que temos axudado, sobre todo en casos coma este no que xa lle viña aí o corte», detalla Ayala.

La biblioteca de la Casa da Cultura de Cee sigue sin contar con calefacción

La biblioteca municipal Francisco Mayán de Cee, al igual que el conjunto de la Casa da Cultura, carece de calefacción, ya que nunca llegó a instalarse. La situación ha pasado más o menos desapercibida hasta la fecha, con quejas puntuales, pero en la medida en la que el frío se ha recrudecido también lo han hecho las críticas, como la formulada por la concejala socialista Margarita Lamela al alcalde, Ramón Vigo, en el programa Cita co Concello de Radio Voz.

Vigo señala que no tiene quejas directas de los trabajadores que pasan allí ocho horas y cuentan todos con la suficiente confianza para transmitirle ese tipo de situaciones, y tampoco le consta que existan reclamaciones de usuarios. En cualquier caso, admite que hay una realidad, la falta de calefacción en el edificio que hay que solucionar. De hecho están todavía debatiendo qué tipo de sistema emplear: si gasoil, gas natural u otra alternativa. «A realidade é que nun momento de onanismo do PP, no que mesmo veu o presidente Núñez Feijoo cando a Xunta non puxo un peso, inaugurouse unha Casa da Cultura que non se podía inaugurar. Podería facer un relatorio de todas as cousas que lle faltaban ao edificio, algunhas das cales se foron facendo e outras seguen faltando. Agora é moi fácil cargar as tintas sobre quen está gobernando neste momento, en lugar de pensar en quen tiña que facer as cousas e non o fixo. En calquera caso, aí hai unhas deficiencias que temos que solucionar», incide el regidor.

«O Concello de Zas púxome a vivenda e os radiadores»

Aunque natural del núcleo zasense de Pedramaior, en Carreira, en la actualidad Pedro Mallón García reside en Baizana, también en el término municipal de Zas. Pedro es una de los tantos vecinos con recursos limitados a los que el Concello presta algún tipo de asistencia a través del departamento de servicios sociales.

Vive en el edificio de la antigua unitaria de la localidad «desde hai dez ou once anos» y dice estar «encantado» con todos sus vecinos, por la ayuda que le prestan y lo amables que han sido siempre con él. «En especial Manolo o da farmacia e Rogelio e a súa familia, que sempre se preocuparon de que non me faltase de nada», explica Pedro.

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