Los cazadores atribuyen al abandono de los montes el deterioro de la caza

La maleza, los monocultivos y la falta de hábitats merman las especies cinegéticas


carballo / la voz

Los representantes de la mayoría de las sociedades de caza de la Costa da Morte lamentan el estado de abandono de los montes. La falta de hábitats adecuados para las especies cinegéticas, la invasión de la maleza, el deterioro de la biodiversidad y los monocultivos de eucalipto y tojo llevan, según exponen, al fin de una actividad que va a menos.

Aunque la primera jornada de caza fue satisfactoria para la mayoría de los portavoces de las entidades, la queja por la situación de los bosques era casi unánime a primera hora de la tarde. Ya pasó el tiempo de poder cazar piezas autóctonas. Exponen los presidentes de los tecores que la practica totalidad de las piezas cobradas ayer, en la primera jornada de la temporada, provienen de las repoblaciones.

Uno de los más molestos por el estado de los bosques es el expresidente de la Venatoria de Bergantiños, Manuel Vázquez Gómez, que manifestó que «o monte está demasiado abandonado». Acaba de dejar el cargo y opina que es necesario desbrozar y cuidar. Una de las soluciones podría ser soltar ganado. Cuando había yeguadas era otra cosa, apunta. También es autocrítico con la propia entidad que presidió hasta hace poco. Recuerda, en este aspecto, que tiempo atrás sembraban trigo. «A xente non está concienciada», lamenta. El hecho de repoblar no es suficiente, pues soltar las piezas sin más no trae grandes resultados. La Venatoria de Bergantiños controla unas 20.000 hectáreas, pero el hábitat para la caza menor ya no es el adecuado. «Antes tiñan leiras, pero agora non hai leiras. Temos pelexado moito, ata tiñamos parque de voo, pero se non se traballa non se colle», concluye en tono pesimista.

También José María Álvarez, presidente del tecor de Coristanco, califica que «totalmente abandonado» el estado de los montes. Señala, en este sentido, que el «80 % do terreo está a eucalipto» y tanto él como otros apuntan que en estos lugares es imposible la presencia de caza menor. «Nin coello, nin perdiz nin faisán», si acaso algo de corzo, si llega, y jabalí. Opiniones semejantes expresan Rogelio Pereira, representante de la sociedad de Malpica; Juan Pereira, de Fisterra; Eliseo Rodríguez, de Razo, o Pablo Viqueira Otero, de Xesteda. Este último cree que la caza se bate en retirada: «Quedamos sen monte».

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