La artesanía comarcal está fuera de los círculos turísticos de la zona

Los principales puntos de interés carecen de piezas comercializables auténticas


cee / la voz

El alcalde de Malpica, Eduardo Parga, y el de Zas, Manuel Muíño iban a presentar ayer -al final el acto quedó aplazado por un asunto familiar de Parga- una muestra de olería de Buño, procedente del Forno do Forte, para exponer en las Torres do Allo, donde la que había, junto a la de sombreros de San Cosme, estaba deteriorada y ni siquiera era auténtica cerámica de Buño.

Esta acción es poco menos que una isla en medio del océano comarcal en el que el arte y la artesanía local está claramente infrautilizado en cuanto a reclamo y producto de venta turístico.

Los centros de interpretación, faros, museos y otros puntos de interés, al contrario de lo que ocurre en buena parte de Europa y salvo contadas excepciones, carecen de piezas con calidad e identidad, que le sirvan al visitante del recuerdo y generen actividad económica en sectores tan necesitados de ella.

Los oleiros están capacitados para hacerlo. Como explica su presidenta, Carmen Isabel Labrador, «a xente que só traballa o torno ao mellor non, pero hai persoas que moldean de marabilla e fan cousas bastante máis complicadas», con lo que, para ellos, no sería un reto técnico descabellado darle forma según su propio estilo al faro de Fisterra, el dolmen de Dombate o la Torre da Homenaxe de Vimianzo. Hacen hórreos, zuecos, conchas de vieira,... pero a Labrador no le consta que nadie se haya aventurado por esta línea que «ao mellor non funciona», pero considera que, como mínimo, habría que explorarla.

Al alcalde, Eduardo Parga, le parece una idea fantástica, «boa para todos», y considera que es «cuestión de falalo». De hecho, ya piensa planteárselo al presidente de Neria, que es quien gestiona el faro Fisterra actualmente, en la reunión que tienen prevista para la próxima semana. Por su parte, «en cantos máis sitios destes se estea, mellor, porque a promoción é do que máis encarece o produto».

También la concejala delegada de la Mostra do Encaixe de Camariñas, Sandra Insua, lo ve con buenos ojos y cree que es cosa de «unirnos e falalo», porque ellos como Concello no se pueden poner a vender nada, pero sí cuentan con un producto excepcional y artesanas de primer nivel. Eso sí, reconoce que todas estas acciones le cuesta un mundo sacarlas adelante. «Estou sempre dicíndolle ás nosas palilleiras que se adíen e vaian para o faro [Vilán] porque por alí pasan miles e miles de persoas, pero non son moi dadas a ir porque hai que coller o coche, implica gastos,...» señala la teniente de alcalde camariñana.

El regidor zasense, Manuel Muíño, está convencido de que las Torres do Allo tienen que ser ese gran escaparate de entrada, porque, a parte de su valor arquitectónico propio, están en un punto de acceso principal a la comarca y es el lugar idóneo para mostrarle al mundo «o que hai de aí para adiante», tanto a nivel productos como información turística.

Su homólogo Manuel Antelo, de Vimianzo, donde tienen en Castelo un ejemplo con muestra en vivo, «que valoriza moito o produto», va más allá y cree que hay que empeñarse en «formar, organizar y estruturar un sector económico» en torno a la artesanía, porque no existe, «nin sequera co encaixe» porque todo se queda en las muestras y los encuentros de palilleiras y después va a parar al «mercado b».

«Mentres están os vellos e as vellas moi ben, pero ¿despois que?», se pregunta el regidor, que echa en falta canales de comercialización de cara a futuro.

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