Carballo / La Voz

Carlos Prieto, Moha, deseaba horas antes de su concierto en el primer día de la Festa da Carballeira de Zas que la música de su grupo sonase a magia. El violinista de Mägo de Oz vio el viernes cumplido su anhelo, y además con creces: el arranque del festival folk de este año quedará entre esos que marcan historia. Fue un éxito absoluto. Tres generaciones distintas definieron lo vivido en la Carballeira de Velar el viernes como «impresionante», «el directo más potente» o «impactante». O Ghusto do Boi y la Banda Crebinsky ya habían caldeado el ambiente, pero por Mägo de Oz aguardaba un público ansioso, por momentos con apariencia de esperar un oficio religioso, tal era la solemnidad. Los madrileños convirtieron toda esa pasión de sus fieles fans en una entrega absoluta. A la cuarta pieza, el público -variado, pero encuadrado en su mayoría entre los 20 y los 40 años- ya estaba encandilado y con las manos en alto.

Concentrados ante el escenario y con menos signos de «botellón» que en anteriores ediciones, iban a lo que iban y eso se les notaba: a ver y, sobre todo, a escuchar música. Un espectáculo sólido, potente y consistente llenó el espacio mágico de Velar: el rock, el folk y el heavy metal impregnaron carballos y salgueiros.

Apoteosis final

Hasta los más escépticos con Mägo de Oz se fueron a casa con la mente cambiada: efectivamente, como había avanzado Moha, la esencia está -y estuvo- ahí. «Nos hace muy felices estar aquí», «¡Así nos gusta, que la gente cante con nosotros y salte!»: las interpelaciones, la interacción y el acercamiento al público fueron constantes, también para pedir un brindis por el grupo y por Zeta, integrante de la formación que no pudo estar en el concierto del viernes, como también había ocurrido en Gijón.

Hablar de «amigos» le dio pie a Mägo de Oz para mencionar a Bieito Romero: dijeron que, de no ser por él, no habrían llegando nunca a la Carballeira. Sonó Vuela Alto y sonó mucho más, en una de las Carballeiras más metálicas de la historia. Patricia Tapia brindó una versión propia de Piece of my heart, emulando a Janis Joplin. Siguió y siguió el espectáculo, también con guiños contra la homofobia, y así llegó el primer bis (Quiero oír tu voz) y el segundo (Fiesta pagana). Ahí fue la apoteosis final. Ruxe Ruxe, la banda encargada de cerrar el primer día, consiguió mantener a un público copioso ante el escenario: a ellos les ofreció más metal, más folk, más reivindicación y mucha, mucha marcha en Zas.

Renovada

En la Carballeira del viernes se vieron indicios de un nuevo tiempo, una Carballeira renovada y con un salto en organización. Fue novedosa la sesión vermú de ayer con Os Modernos y O Ghusto do Boi. Cé Orquestra Pantasma y la foliada de la tarde darían paso a Pelepau, Luar Na Lubre, Steve’n’ Seagulls, Skerryvore y Andrés Penabad. Ese era el programa preparado para la noche. Con dos días por primera vez, se esperaba cerrar una edición histórica, récord de asistencia y uno de los mejores carteles de todos los tiempos.

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Los Mägos de una Carballeira impactante