Balbina Blanco, 106 años a tope de salud

Esta vecina de Zas es la segunda persona más longeva de la Costa da Morte

Balbina, ayer por la tarde, rodeada de una parte de su familia en su casa de Berbia, en san Adrián de Castro (Zas).
Balbina, ayer por la tarde, rodeada de una parte de su familia en su casa de Berbia, en san Adrián de Castro (Zas).

Balbina Blanco Castro cumplió ayer 106 años. Y esto tiene doble mérito. El primero es obvio: llegar a esta edad no es una broma. Es cierto que las cosas han cambiado mucho y que los 106 años de hace dos decenios no son los de ahora. Entonces, con esta cifra era fácil ser el mayor de Galicia, o incluso con menos. Ahora, ya no. Cada vez envejecemos más. Balbina ocupa el noveno puesto según el único registro más o menos oficial que existe, el de Segunda Centena, y sobrepasa por muy poco el de las cien personas más longevas de España. Pero, con todo, 106 son 106. ¡Quién los pillara! Mejor dicho: ¡Quién los pillará!

El segundo mérito tal vez es mayor. Porque una cosa es llegar a viejo y otra hacerlo con una asombrosa lucidez mental y gran estado físico. Y ese es el caso de esta vecina de Berbia, en San Adrián de Castro (Zas). Baste un ejemplo: habitualmente sale a dar un paseo hasta la vecina parroquia de Loroño. Para los que conozcan la zona: donde la pista deportiva. No solo eso. Se levanta ella sola, sin ayuda; se arregla, se ducha, come sin problemas. Viuda desde hace 19 años, tiene buena memoria, mantiene conversaciones normalmente. No trabaja porque no hace falta (vive con la hija de 72 años y el yerno), pero sí ayuda en tareas domésticas. Y así todo. «Dende o ano pasado non cambiou nada en absoluto», relataba ayer una de las nietas, durante la celebración del cumpleaños, que dura casi toda la jornada porque los demás miembros de la familia van llegando cuando pueden. Por durar, incluso dos días, porque una cosa es el propio día de la efeméride y otra el domingo anterior o posterior, cuando está garantizada una mayor asistencia. Por tanto, generalmente caen dos fiestas para festejar la longevidad. La familia no es escasa: dos hijas (tuvo más, pero fallecieron), 15 nietos y 16 bisnietos. Tataranietos aún no, pero porque los bisnietos no quieren (de momento). También tuvo la visitad e Óscar Lema, teniente de alcalde de Zas, testigo afortunado de cada cumpleaños.

La vida da muchas vueltas, a veces de un día para otro (y no solo a los que tienen 106), así que no se puede decir nada y hay que tocar madera, pero Balbina tiene pinta de tener cuerda para rato. Ya solo por su historial médico, prácticamente inexistente. No hace mucho le hicieron una analítica en el centro de salud de Zas «por curiosidade», y arrojó valores de persona joven. No tiene problemas con el colesterol, ni con el ácido úrico, ni con el reuma, ni con nada. Lo único que toma es la pastilla de la tensión. Por cierto: lee sin gafas. Una vez se operó de las cataratas, y hasta ahora.

Balbina es la segunda persona en edad de la Costa da Morte. La líder destacada es la entrañable Avelina Mouzo, de A Ponte do Porto, que juega en otra liga. Tiene 110 años, sigue perfectamente y ya le quedan menos de cuatro meses para celebrar los 111. Es la cuarta más anciana de España y no me extrañaría que llegase al primer puesto, que encabeza una cordobesa que cumplirá 114 el próximo lunes. La segunda de la zona es Consuelo Ternande, de A Telleira (Canduas-Cabana), que cumplirá los 106, si todo va bien, el 8 de diciembre. Desde los 105, ya se sabe: todos supercentenarios.

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