Miguel Ángel Quirós: «La gente se levanta al final de la obra, aun no siendo un tema que todos quieran ver»

Patricia Blanco, F. Rodríguez CARBALLO / LA VOZ

VIMIANZO

Jean Pierre Ledos

La compañía madrileña Los sueños de Fausto actúa este sábado en Vimianzo con Flores de España, una cita con la memoria histórica

25 ene 2023 . Actualizado a las 05:00 h.

Vimianzo acaba de presentar la programación para adultos que este invierno se podrá disfrutar en el auditorio de la Casa da Cultura. Arrancará este sábado (20.30, entradas en woutick.es), con la compañía teatral madrileña Los sueños de Fausto, y su obra Flores de España, una cita con la memoria histórica de la que habla el director, Miguel Ángel Quirós. Teatro social o, desde luego, proyectos más bien alejados de lo comercial, concuerda.

—Un reloj de arena roto, la arena desparramada por el suelo, flores recordando los asesinatos y una historia de 40 años en un teatro. ¡Vaya sinopsis!

—Tres son los pilares de la obra, intercalados. Por un lado, los asesinados en zanjas; por otro, los bebés robados, y finalmente, también la represión franquista. Hablamos de un caso de 1969.

—La obra ha recibido varios galardones, pero, ¿y el público? ¿Cómo lo toca?

—Solo hemos tenido una crítica negativa, aquí en Madrid, en un lugar donde, digamos, la ideología iba por otro lado. No es que la obra tenga una ideología ni un posicionamiento, ojo, sino que hablamos de gente que sufrió esa represión. Como director tengo la responsabilidad de no tomar partido, de lo contrario sería propaganda. La crítica es buena, la gente se levanta, aunque de entrada no sea un tema que a todo el mundo le apetezca escuchar o ver. Me han hablado de elegancia, de gusto, de valentía, y creo que es necesario también hablar de estas temáticas.

—¿En qué punto se sitúa el espectáculo con respecto a esas heridas que aún están abiertas?

—Depende para quién, claro. Aquí en Paracuellos del Jarama hablaba con uno de los asistentes. Lo hablé mucho también con mi hermano, el dramaturgo. Claro que hubo represión por los dos lados, pero en Paracuellos tienen un cementerio, y los represaliados siguen en zanjas. Hablamos de casi 100.000 desaparecidos en España. Hace mucho tiempo de esto, sí, pero es necesario tratarlo. Cuando menos, exponerlo. Hemos tenido de espectadores adolescentes que no sabían nada de esto, o prácticamente nada. Vimos en ellos no solo una sensibilidad, sino necesidad incluso de saber de dónde vienen.

—¿Y visualmente? Parece que la iluminación resulta fundamental.

—Intento tender a lo elemental, sin florituras en escenografías o luces. La idea es la de un reloj de arena. Se rompe. Es tierra de verdad, así que ahí está ese olor que lleva directamente a estos lugares de los que hablábamos. El reloj es una estructura metálica, de unos tres metros, que va modificándose, moviéndose, y que representa cómo está el tiempo. Estancando, desparramado o directamente en el olvido.