La asociación local As Nemanquiñas promovió su encuentro anual, con unas 500 artesanas
06 nov 2022 . Actualizado a las 05:00 h.El sonido de una palillada es tan hipnótico que la propia Mercedes Peón acudió este sábado a Vimianzo para documentarlo. Ella actuaría por la tarde-noche en el castillo, junto con Ana Fernández y Mónica de Nut, pero durante toda la jornada, en el pabellón, transcurrió la 15.ª Xuntanza promovida por la entidad As Nemanquiñas, y con gran ambiente.
Quinientas artesanas de casi 40 concellos gallegos, además de Soria, acudieron a un encuentro que también desplazó a María Rivas, subdelegada del Gobierno: «Que a miña presenza sirva para que sintades este apoio á vosa actividade, tan importante para a nosa cultura, pero tamén para a nosa economía». Sus palabras competían con el repenicar de los bolillos: «Sodes o mellor exemplo do que é ser artista. Quen traballa coas súas mans é un traballador manual. Quen o fai coas mans e a cabeza é un traballador artesán. Quen o fai coas mans, a cabeza e o corazón, é un artista», añadió.
Piezas «únicas e especiais»: «Nesta sociedade do urxente, o traballo das palilleiras transmite a serenidade e paciencia que tanto precisamos». Habló ella de «fíos entretecidos», de pasado, de presente y de futuro, cuestiones a las que también aludió la alcaldesa de Vimianzo, Mónica Rodríguez, durante su discurso, después de que Lourdes Lema, presidenta de la entidad organizadora, abriese el acto oficial.
A As Nemanquiñas agradeció Rodríguez, pero no solo por el acto de este sábado, que es importante para compartir experiencias y técnicas, sino por el trabajo de todo el año, un agradecimiento que hizo extensivo al resto de artesanos de la fortaleza, y a todas las personas desplazadas a Soneira. Una amplia representación de la corporación vimiancesa, así como de la de Camariñas, con la alcaldesa Sandra Insua al frente, respaldó este acto de exaltación de una artesanía que, afirmó Mónica, debe tener apoyo institucional, «coma todos os oficios deste tipo». Deseó que las nuevas generaciones presentes sigan adelante, y también que la 16.ª Xuntanza pueda ser ya sin mascarilla alguna.
En cada almohada, historias personales, como la de la veterana del encuentro, Carmen Fidalgo, de Salto, en el propio municipio vimiancés. Empezó a palillar hace tan solo 12 años, sin referentes en la familia. ¿Por qué? «Deixei as vacas», contaba. Necesitaba entretenerse. Ese matiz de desconexión, esa vertiente social de «falar» con las demás es la que también motiva a María Oanes, vecina de Braño. Palilla desde los 5 y tiene 48, con el lapsus de 17 años de emigración en Suiza. Crea detalles artesanales que regala a familiares o amigos y palilla como «algo puntual».
Por afición, por mantener la artesanía, pero no para vivir, desde luego. No lo ve factible. Aprendió de su abuela y bisabuela. «Antes as mulleres desta zona sostiñan a casa co encaixe, da labranza non se vivía. Hoxe é imposible», asegura. Ve falta de relevo, señala que la «destreza» y los «puntos» de la Costa da Morte no son fáciles de replicar y vaticina: «Cando nos falte a xente maior, adeus ao encaixe». Es laborioso, da faena, tiene que gustar, desde luego. Colaboradora de As Nemanquiñas y antigua integrante de la directiva, participa en aquellos encuentros que puede: O Grove, Xove, Burela, San Cibrao... Por eso no podía perderse el de su tierra.