Ventura Andújar Méndez, una vida asaltada por la injusticia

Luis LAmela

VIMIANZO

CEDIDA POR LUIS LAMELA

GALICIA OSCURA, FINISTERRE VIVO | Fue condenado a cadena perpetua y acabó en Argentina

16 jul 2021 . Actualizado a las 22:58 h.

Está previsto que el Parlamento español apruebe pronto la Ley de Memoria Democrática. También parece que el Concello de Camariñas ofrecerá este verano, después del paréntesis del covid-19, un reconocimiento a sus vecinos represaliados por el franquismo. Y precisamente hace un mes que recibí de Argentina un texto de la periodista Agustina Andújar, bisnieta de Ventura Andújar Méndez, natural y vecino de Tufións (Cereixo, Vimianzo), chófer de profesión en 1936, autónomo y asociado al Sindicato de Oficios Varios, de A Ponte do Porto, afecto a la UGT socialista. Ventura fue condenado a cadena perpetua en el mismo consejo de guerra que sentenció a la pena de muerte a Ramón Carballo Tajes y al secretario municipal de Vimianzo, Andrés García Ferreiro.

En este escrito, la bisnieta de Ventura Andújar, que sintió la urgencia de encontrar testigos antes de que desapareciesen, afirma: «Toda la vida sentí interés por la historia de mi familia. Pasaba interminables tardes hablando con mi abuelo Pepe -se refiere al hijo primogénito de Ventura, José Andújar Varela- sobre España, su pueblo, sus recuerdos y sus costumbres. Crecí, estudié periodismo, profesión que ejerzo hace años, siempre buscaba la forma de hablar de todas esas cosas que me sorprendían. Sin embargo, en el último tiempo me cautivó especialmente la historia de su familia y, en especial, la de su papá, mi bisabuelo. Ventura Andújar Méndez no fue un hombre más en la familia, sino un idealista. Él creía en un mundo en el que ayudar al otro fuera moneda corriente y en el que tener mucho no significaba nada si con eso no se ayudaba al que no tenía. Sin embargo, su nombre y honor quedó manchado durante la Guerra Civil española y al buscarlo en Google no me apareció nada de esto sino que era un ex presidiario con el número 1.231… en la prisión más espeluznante de España, Ezkaba. Sentí entonces la necesidad de saber más sobre su historia, y también hacerla conocer, y así fue como empecé durante varias noches y de a poquito, para que mi abuelo, que hoy tiene 82 años, no llorara al recordar.

Don Ventura, recuerda mi abuelo Pepe, había sido un miembro importante de la comunidad de Tufións-Cereixo (Vimianzo), donde había nacido el 25 de mayo de 1906. Con esfuerzo, junto a su esposa, María Varela Méndez, habían conseguido comprarse un camión y dedicarse al transporte de alimentos y mercancías. Su casa siempre era un lugar en donde los que menos tenían podían ir a comer un plato de comida, conseguir algo de dinero y vivir al calor de una familia. Don Ventura se declaraba a sí mismo republicano. Él creía que lo mejor para su país era una república donde todos tuvieran sus derechos y donde primara la democracia. Fue en pos de esa creencia que se unió al sindicato de choferes de A Ponte do Porto y que, tras el alzamiento de Francisco Franco, ayudó a otros republicanos como él a llevar a reuniones o a huir hacia Vimianzo y otras localidades con su camión. Esto sumado a que no asistía a la iglesia por dedicarse a tiempo completo a su trabajo, fue lo que lo llevó a ser detenido por la Falange».