La Guardia Civil confirma la versión de la víctima de la agresión machista de Vimianzo

Los agentes vinculan a Javier Miñones Trillo en la agresión sufrida por su expareja


Carballo / La Voz

La segunda jornada del juicio iniciado el lunes contra Javier Miñones Trillo, el vimiancés acusado de haber asestado cinco cuchilladas a su expareja Montserrat López Mosquera, ha servido para que los investigadores y agentes que acudieron a la sede de Unións Agrarias desmontaran la versión de autolesiones ofrecida por el sospechoso el lunes en la Audiencia Provincial.

Dos guardias civiles declararon ayer que sobre las nueve de la mañana del 15 de mayo del 2019, un hombre acudió muy nervioso al cuartel vimiancés para solicitar ayuda urgente, toda vez que una mujer se encontraba ensangrentada en plena calle debido a una agresión. Los dos uniformados acudieron a la sede de Unións Agrarias, situada a unos 200 metros del cuartel.

Ambos relataron el dantesco escenario que se encontraron: «Había una mujer tirada en el suelo, con la cabeza apoyada contra la pared y el canalón. Estaba bañada en sangre. Le apartamos el pelo para saber por dónde sangraba y fue al llegar al cuello cuando le vimos la herida», relató un uniformado, quien añadió: «Lo primero que dije es que se trataba de un intento de asesinato. La mujer estaba muy mal: no reaccionaba, balbuceaba y luego se desmayó. Tuvimos que taponar la herida porque se desangraba. Pocos minutos después llegaron los sanitarios y la atendieron». El otro agente indicó que no reconoció a la víctima, a la que conocía de vista, hasta que le limpió un poco la cara: «Estaba tan ensangrentada que no la reconocí».

A preguntas de la acusación popular, ejercida por Félix Porto Serantes, los agentes tuvieron claro que si no llegan a realizar los primeros auxilios «la mujer moriría». También dejaron claro que por la forma en la que se habían producido los cortes en el cuello, no se trataba de autolesiones. Uno de ellos argumentó sus palabras: «El cuchillo se había partido y eso implica haber actuado con mucha fuerza», algo que no debería producirse cuando Montserrat López presentaba cinco heridas por arma blanca.

Los dos agentes del puesto de Vimianzo relataron que el cuchillo, partido en dos, y localizado en una esquina del aula de formación, lugar donde supuestamente se produjo la agresión, pertenece al mismo juego hallado en la vivienda del acusado. Otro dato que llamó la atención en la sala es que los investigadores localizaron en el piso de Javier Miñones su teléfono móvil, apagado, su cartera y un expediente sanitario psiquiátrico del Chuac «perfectamente visibles y colocados».

Con los testimonios de forenses y agentes se dio por finalizada la vista por esta causa. Fiscalía mantiene la petición de 14 años de prisión y 17 de orden de alejamiento. La acusación particular y popular, ejercida por Pedro González Boquete y Félix Porto Serantes, respectivamente, mantienen los 16 años de cárcel y 20 de alejamiento, mientras que la defensa, ejercida por Joaquín Martínez Camacho, pidió la libre absolución y, alternativamente, un delito de lesiones con atenuante (2 años de prisión) o intento de homicidio, «a solo cinco años de prisión».

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