En la Costa da Morte se destruye un cruceiro cada año de media

El Concello de Vimianzo reconstruirá el derribado en Casas Novas, Serramo, este pasado sábado

Cruceiro restaurado recientemente en Cores
Cruceiro restaurado recientemente en Cores

carballo / la voz

Hubo una época, hace ya dos decenios, en que los cruceiros de la zona desaparecían por robo. Un análisis del 2014 tenía identificadas 14 sustracciones en los seis años anteriores. Esa etapa pasó, pero lo que se mantiene es que una buena parte desaparezca por rotura. En los últimos tiempos, la media es de uno al año, al menos que se tenga conocimiento, porque en medio de montes por los que ya no hay paso, o de leiras donde la parcelaria borró las viejas pistas, es más difícil que trascienda que alguna cruz haya quedado hecha añicos.

La media de uno por año se basa en el cotejo de los sucesos de estos años recientes, al hilo del destrozo, el sábado, de uno centenario en Casa Novas, en Serramo, Vimianzo, debido al impacto de una máquina agrícola. La alcaldesa, Mónica Rodríguez, señaló ayer que se va a reconstruir, y de hecho ya han pedido presupuesto. Además, para hoy está prevista la visita de un arqueólogo que valorará los daños.

En efecto, una buena parte de los cruceiros rotos se reconstruyen o arreglan si el golpe no es muy fuerte, ya fuese por los efectos de un accidente (caso de Cores, en Ponteceso, muy reciente; la plaza de Camariñas, la de Meanos, el campo de la fiesta de Lamas, la Praza do Pan de Corme, Vilastose, la rectoral de A Barca...), o del mal tiempo, como el de la explanada previa al faro de Fisterra, denominada Cruz da Costa da Morte, levantada en 1987, y dos veces más por la fuerza del viento y de la tormenta.

Los concellos juegan un papel esencial a la hora de afrontar los gastos, por ejemplo en el de Cores, otro de Corme o también uno muy destacado de Tines. A veces, también con la colaboración de otras Administraciones o del Arzobispado, como pasó con dos de Dumbría, uno entre Sábade y Estimán, y otro en la plaza principal. Claro que, además de los accidentes, los temporales y hasta los descuidos, la desidia también juega un papel clave en la desaparición de estos valiosos elementos patrimoniales (lo mismo que mámoas, petroglifos y otros elementos de gran valor a los que se presta poca atención y menor cuidado), como se puede ver en Boallo (Berdoias), en Follente (Mira), y en otros puntos donde la cruz desapareció ya hace tiempo.

Según la web especializada Cruceiros de Galicia, en la comarca al hay menos 532, todos clasificados. Vimianzo es el municipio que más tiene, con 62, seguido de Zas, con 61; Cabana, con 59; Ponteceso, 53; Muxía, 46, y Carballo, 45. Corcubión, solo 7.

Un vehículo agrícola derriba el cruceiro de Casas Novas

S. G. RIAL

Construido en 1899, el sábado quedó hecho añicos

Un vehículo agrícola de grandes dimensiones derribó el pasado sábado el centenario cruceiro del lugar de Casas Novas, en la parroquia vimiancesa de Serramo. El monumento religioso estaba situado en un cruce que dista más o menos un kilómetro (en línea recta) de la carretera que enlaza Baíñas con Baio.

El propietario del vehículo ya comunicó el incidente al Concello, cuya policía local inspeccionó los restos para el correspondiente informe. Porque eso es lo que queda, solo restos. La cruz ha quedado partida en varios trozos, y parece irrecuperable por la fragmentación. Incluso la base también se ve dañada por uno de sus lados. El fuste, igualmente quebrado en varios puntos.

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