Un brillante estudiante descubre diez estaciones de petroglifos en Vimianzo

Xosé Ameixeiras Lavandeira
x. ameixeiras CARBALLLO / LA VOZ

VIMIANZO

JESUS ROGET

PATRIMONIO | Localizó el mayor conjunto de arte rupestre de toda la comarca de Soneira

30 ago 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

David Roget Blanco, que acaba de superar el bachillerato con matrícula de honor y que estudiará ingeniería aeroespacial, se ha convertido con solo 18 años en un auténtico especialista en la localización de arte rupestre. En los últimos meses descubrió nada más y nada menos que 10 estaciones de petroglifos, casi todos en los montes de Trasouteiro, muy próximos a la capital del Concello de Vimianzo. Puso todos sus hallazgos en conocimiento de Patrimonio y un arqueólogo de este departamento, Manuel Díaz, procedió a los trámites para la catalogación de los grabados.

La primera estación que encontró, y la más importante, es la del Prado da Cruz, con dos paneles: fue el 1 de julio del 2019. El grande incluye combinaciones de, al menos, cinco círculos concéntricos, dos de ellos de 56 y 52 centímetros de diámetro, respectivamente, unas 40 «coviñas» de tamaños muy diferentes, aros, figuras diversas, una de ellas antropomórfica, y otros motivos diversos que cubren gran parte de una pantalla de ocho metros de largo. Desde esta piedra se ve gran parte del valle vimiancés. Un segundo panel, muy cercano, incluye otro concéntrico con cavidad central y seis cazoletillas más. David tiene todo ello debidamente explicado en su libreta de campo, que completa con reproducciones de los grabados en dibujos y fotografías.

DAVID ROGET

No fue una casualidad el hallazgo. El joven sabe perfectamente qué tipo de piedras pueden tener grabados y en qué lugares. Así que continuó la búsqueda. También subió a la Cruz do Loureiro, un monte próximo sobre el valle vimiancés por su parte este y en cierto modo fetiche para las viejas generaciones. Allí, junto a la cruz de 2,26 metros, identificó otra más, de 38 por 15 centímetros, grabada en una roca próxima; otra más pequeña, de 13 por 8, y una tercera en la propia cruz principal. No solo eso, localizó tres «coviñas» prehistóricas con una línea envolvente. Luego halló las cuatro estaciones de Prado Vello. Tres de ellas alineadas de norte a sur, en línea con la del Prado da Cruz. Así, la que sería la de Prado Vello 1 contiene dos circunferencias con una cavidad. La 2 muestra un círculo con ocho posibles «coviñas» y un segundo panel con seis más alrededor de una «pía» natural. Prado Vello 3 está muy cerca de A Cruz do Loureiro y constituye un auténtico santuario pagano con roca de cubierta y ocho cavidades y una cazoleta. En Prado Vello 4 hay una colección de 15 cavidades colocadas de forma simétrica, de las que el autor duda de su autenticidad. Las estaciones restantes son las de Campo 1, 2 y 3. En la primera hay oquedades en zigzag, una de ellas con un aro. La 2 contiene dos «coviñas» juntas y una más separada en una piedra afectada por canteros. La 3 tiene más oquedades.