Los deseos de que el conserje de Baíñas siga chocan con la normativa legal de igualdad de oportunidades

José Manuel Caamaño lleva en el puesto desde el año 1990


cee / la voz

El clamor, muy mayoritario, de la comunidad educativa de Baíñas para que el conserje del colegio, José Manuel Caamaño, siga en el puesto en el que lleva desde 1990 tiene otra cara. Frente a los deseos de profesores, padres y alumnos y a la excelente valoración de su trabajo, hay un procedimiento legal que el Concello debe seguir y una empresa, Máis Por Vir en este caso, que ganó un concurso en igualdad de oportunidades y tiene derecho a hacerse cargo del servicio.

No es la primera vez que el puesto del conserje, que es un autónomo contratado como si se tratase de cualquier otra empresa, está en entredicho, porque ya en el 2014, en el anterior concurso, estuvo a punto de quedar fuera. Se presentaron varias empresas, entre ellas alguna de gente de la localidad, y no resultó ganador. Lo que ocurre es que la que quedó en primer lugar no pudo acreditar la solvencia necesaria y entró él como el segundo con mayor puntuación. Incluso hubo también otro aspirante que quedó fuera por una cuestión técnica.

Justo lo que le ha ocurrido esta vez al conserje que en el colegio quieren que siga después de 29 años. Los criterios del pliego de contratación, dentro de lo que marca la normativa, estaban pensados para primar a los aspirantes locales, puntuando, por ejemplo, la disponibilidad horaria. Caamaño fue el mejor valorado, pero en el proceso la mesa de contratación determinó que había incurrido en una irregularidad que resulta excluyente, ni siquiera subsanable: incluir en lo que se conoce como sobre A, el de la oferta técnica, información económica que solo puede figurar en el sobre B, para garantizar esa igualdad de acceso que se le pide a un concurso público.

El Concello pudo, a lo largo de estos casi 30 años, convertir ese trabajo en un puesto municipal, en principio más acorde a la función realizada que un contrato de servicio. Ahora bien, eso tampoco era ni es una garantía absoluta de que pudiese seguir, porque la plaza habría que someterla a un procedimiento de acceso público, en el que podía salir otro.

Al margen de todo esto, hay otro aspecto que tiene que ver con la relación laboral del interesado con el Concello. Perfectamente un tribunal puede entender -acaba de ocurrir con los denominados riders de las empresas de reparto- que, en realidad se trata de un falso autónomo, que presta un servicio personal, y, por tanto, debería convertirse en personal laboral.

Conoce toda nuestra oferta de newsletters

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Votación
2 votos
Tags
Comentarios

Los deseos de que el conserje de Baíñas siga chocan con la normativa legal de igualdad de oportunidades