La temporada de pesca arranca en la Costa da Morte con 34 kilómetros de cotos y 10 de zonas vedadas

El Anllóns, el río de Vimianzo y parte del Xallas tienen áreas acotadas para la pesca sin muerte, práctica que gana aficionados


carballo / la voz

Hay algunas comarcas gallegas que apenas tienen zonas vedadas a la pesca fluvial, cuya temporada comenzó el domingo con capturas aceptables en la comarca. Acaso, las derivadas de espacios naturales protegidos, como Barbanza, en el entorno de Corrubedo. Dicho de otro modo: ríos abiertos, con las lógicas salvedades de los cotos, donde se fijan días, capturas por persona y tallas de las truchas, pero en las que se puede pescar. En la Costa da Morte no se puede decir lo mismo, ya que hay algo más de 10 kilómetros de ríos donde está prohibido echar la caña, más o menos como la temporada pasada.

Por una parte, en tres tramos del Anllóns: entre la Ponte dos Lameiros, 700 metros arriba del área recreativa de Gabenlle, y la Ponte do Formigueiro, en ambos casos en A Laracha, un tramo de casi tres kilómetros. El más largo está en el río Grande, entre el puente de piedra de A Casa do Muíño, en Vimianzo, hasta la desembocadura del Rego de Cruz da Canle, en la parte superior del coto de A Ponte do Porto: son 6.200 metros. Tampoco se puede pescar en el Rego de Quenxe, afluente del Anllóns, desde el cruce con la AC-552, entre O Chamusco y A Telleira, hasta el puente de la misma carretera que conduce a la iglesia de Cabovilaño, siempre en el municipio larachés. Son unos 300 metros.

Pocos cambios

Las zonas acotadas suman 34,4 kilómetros, también con escasas variaciones frente al año pasado. Ahí sí se puede pescar, pero cumpliendo determinada condiciones, y con permiso. Hace falta tenerlo muy claro, porque los requisitos son amplios. Por ejemplo, en los 4,2 kilómetros del río Anllóns que van desde el puente de O Formigueiro hasta el de Ponte Pereiro, en ambos casos en A Laracha, los martes se pueden optar por capturar truchas o pescar sin muerte; los miércoles, igual; los jueves, solo sin muerte; los viernes, las dos modalidades; y los sábados, domingos y festivos, igual. Tampoco podrán ir muchos pescadores: los días laborables, cuatro, y sábados domingos y festivos, ocho. La dimensión mínima de la trucha debe ser de 19 centímetros, y no más de 6 por cada pescador y día. En el de A Ponte do Porto (algo más de 3 kilómetros) las condiciones son muy distintas: se prima la pesca del reo, el número máximo de permisos es de diez, los ejemplares deben tener un mínimo de 21 centímetros y cada pescador solo puede llevarse tres. El coto más grande es el de Baio, con nueve kilómetros, y 5,8 en Carballo.

Las zonas de pesca sin muerte (lo que se captura se devuelve al agua) sí que van a más. Solo el Anllóns tiene 7,3 kilómetros, incluidos los 2,4 de todo el centro. Y también en Ponteceso y A Laracha. En Vimianzo y en la presa de Santa Uxía, en Dumbría, ocurre lo mismo, con tramos también importantes.

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