La implantación de la jornada única escolar en la Costa da Morte cuesta años

Los padres del colegio de Vimianzo votaron por el cambio de horario, pero en el de A Ponte do Porto hubo mucha oposición


carballo / la voz

El curso escolar 2019-2020 serán ya muy pocos los colegios de la Costa da Morte con jornada partida. El viernes fueron los padres del colegio de A Ponte do Porto los que rechazaron la propuesta y hace unos meses hicieron lo mismo, por segunda vez, los de Cerceda. Por contra, todos los años se suman centros educativos al horario continuado, el último ha sido el de Vimianzo. El viernes, 109 familias dijeron sí al cambio. «No nos lo esperábamos. Hasta hora y media antes de cerrar la mesa solo teníamos 117 sufragios, pero el censo era de 175, por lo que no nos llegaba», explicó la directora, Ana García Torralba.

Finalmente acudieron 144 progenitores y solo 33 manifestaron que querían continuar con el actual horario. Hace justo un año, faltaron solo 5 votos para que se consiguiera.

Este pequeño margen no es nada extraño. En Ponteceso tienen jornada única desde este curso. Fueron necesarias cuatro votaciones para conseguirlo porque en la zona, la modificación es un proceso que lleva años. Una de las veces se quedaron a solo tres votos de lograrlo.

En A Ponte do Porto las cosas son muy distintas. En realidad ganó la abstención, lo que es habitual cuando el proyecto se presenta por primera vez. Fueron más de 140 familias las convocadas, pero solo manifestaron su opinión 92 y 43 lo hicieron para mantener la situación actual.

La alcaldesa, Sandra Insua, que tiene hijos en el centro, considera que uno de los motivos de la negativa es que buena parte de los estudiantes proceden de Camelle, Xaviña o Santa Mariña y que se quedarían sin transporte por la tarde, porque el viaje de regreso sería tras el comedor, a las 15.30, por lo que no podrían beneficiarse de las actividades propuestas, que se realizarían hasta las 17.30 horas. La situación es similar a la de Cerceda, que también tiene una una población escolar muy diseminada.

Interés

Había interés por conseguir la jornada única para A Ponte do Porto porque en O Areal ya la tienen desde hace años y para los concellos es importante igualar la hora de salida de los centros educativos, con el fin de facilitar el acceso a las actividades municipales de forma igualitaria.

Hace dos años hubo una decidida campaña en Carballo y A Laracha por homogeneizar la jornada de todos sus colegios. Los gobiernos locales se pusieron del lado de los padres que exigían ejercer su derecho a votar. Casi 600 padres de cuatro colegios decidieron por un total diez para poder encajar las rutas de autobús. Finalmente, hubo acuerdo y se logró unificar la jornada, que se mantiene desde entonces sin problemas.

La gran dificultad para el cambio de horario ha sido siempre el transporte. De hecho, es el que veta la posibilidad de que los padres voten. Además, hay que conseguir que haya más de un 58 % de síes sobre el censo, lo que implica una participación muy alta.

La jornada única empezó a implantarse en el casco urbano de A Coruña a principios de los años 90. En 1993 se lo plantearon en los centros de A Silva y Baio, pero el primer colegio de la zona que la votó fue el Mar de Fóra de Fisterra.

En 1996 empezó en los institutos de Cee y a partir de ahí el interés fue creciendo exponencialmente. El proceso, que todavía no ha concluido, lleva en marcha más de 20 años. Antes, en 1990, hubo pruebas. En los colegios de primaria de Vimianzo, Camariñas y Baio la implantaron durante períodos de obras y reformas, pero tuvieron que pasar muchos años para que Educación permitiera votar a los padres de los alumnos.

Responsabilidad

¿Y a los niños? ¿Cómo les va? ¿Se decide en beneficio de ellos cada vez que se plantea en un centro el debate sobre la jornada única? Si se conciben los colegios como almacenes de escolares, la medida parte de un error. Con el horario matinal único, los pequeños tienen más oportunidades para practicar otras disciplinas, lo que es muy difícil cuando salen de clase a las cinco de la tarde. Claro que habrá alumnos que de las aulas pasarán a estar en casa sin hacer otra cosa, por falta de opciones o medios. En cualquier caso tienen más tiempo para ser niños, sobre todo para jugar. De todos modos, es evidente que la tendencia actual va hacia el programa intensivo matinal. Ya son minoría los colegios con actividad de mañana y tarde. Y en algunos casos si no cambió fue por falta de interés de algunos padres en acudir a las urnas. En cualquier caso, debería reinar la responsabilidad.

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